casa_corte.jpgCambiarte de casa es más o menos como la primera vez que te afeitas la cabeza. Cuando tu craneo esta totalmente al descubierto te sientes raro. Sientes la piel dura, a veces notas como de repente tienes ciertas partes de la cabeza con imperfecciones, cortes y cicatrices de niñez. Vacia, sin un solo cabello, y suavecita…

Algo así sentí cuando llegué a esta casa: totalmente vacía, algunas paredes mal pintadas por los dueños (que quisieron dejarla muy presentable), imperfecciones, una que otra ventana que quedó con unas gotitas de pintura, olor a limpio, todo parece nuevo, aunque sabes que vas a tener que pintarla de nuevo.

La verdad estoy feliz, de hecho es una de las pocas cosas que me falta para cumplir objetivos a mediano plazo, un lugar donde pueda vivir 20 años sin un solo problema. Lo mejor es que los estoy cumpliendo antes de lo que esparaba.

Me hace falta comprar algunas cosas, y todavía tengo que acostumbrarme al tamaño. Recién hoy, mientras yo solo caminaba por cada una de las secciones de mi nuevo hogar viendo los detalles que hay que arreglar, me di cuenta de lo grande y espacioso que es, y exactamente como quedará cada una de las cosas que tengo y que me falta por comprar para dejarla totalmente minimal - ¿Entonces mi cabeza es minimal ahora? - ¿o no?

PD: No soy el único que se está mudando.