Hay algo en Nueva Orleans de lo que no se habla mucho: está llena de animales. Incluso aquellos supervivientes que tienen la suerte de encontrar a sus mascotas vivas son obligados a abandonarlas a su suerte porque no hay sitio para ellas en el autobus. No hace falta ser adivino para saber lo que será de ellos sin comida ni agua en una ciudad cubierta por aguas tóxicas. Muchos esperan en lo que ha quedado de sus casas, bloqueados por el agua. Los que llegan a las zonas secas se encuentran a los chicos del sherif, que han empezado a matarlos a tiros.
Las asociaciones de veterinarios, especialistas y voluntarios que recorren la zona en busca de animales necesitan mano de obra, comida, camas, transportines, kilómetros de cuerda plastificada. Imagino que cualquier cantidad de dinero, por pequeña que sea, les vendrá bien.
Los enlaces (de estas asociaciones) a los que apunta Marta:
- <a href=http://news.bestfriends.org/index.cfm?page=specialreports&catid=04061773-BDB9-396E-9001EF6EC01318A4&mode=entry&entry=1E62639E-BDB9-396E-9CD05ABD54EDA146&stid=2”>Best Friends Animal Society
- NoahÂ’s Wish: rescuing animals in disaster
- United Animal Nations
- The Humane Society of the United States
- ASPCA
- AHA
- Katrina.Petfinder.org







Buen post, se agradece.
Tengo dos gatos y un perro. Y sus vidas valen más que las de esos hijos de mala madre que matan, a sangre frÃa, animales que sufren lo mismo o más que las personas (a las personas se han cuidado de evacuarlas, refugiarlas, atenderlas, etc). Conociendo a la gente, y los lazos de unión que se establecen entre amo y mascota, habrá más de un “desterrado” de Nueva Orleans que esté sufriendo por no saber que suerte ha corrido su perro, gato,… Y puede que ya haya sido abatido por uno de estos malnacidos.
Lo que está claro es que, al menos para mÃ, la vida de uno sólo de esos perros vale más de todas las de los “chicos del sherif” juntas.
Llegará el dÃa en que la naturaleza hará pagar a la raza humana, tan superior ella, lo que está haciendo con un planeta que no es suyo. La mayorÃa de gente no entiende que el planeta tierra no es de nuestra propiedad, si no que simplemente nos lo han prestado. No somos los únicos aquÃ. Y me duele ver cómo muchos se creen los dueños del mundo, y de las vidas de otros seres vivos.