Ayer preguntamos si incitar a la violencia en un blog es libertad de expresión o libertinaje y es que tres personas fueron detenidas en francia por ello (supuestamente); pero Juan Pedro Quiñonero cuenta en ABC que se trataba de un blog en homenaje a Bouna de 17 años y Zied de 15 que murieron electrocutados el 28 de octubre cuando huían de la policía. En realidad son los lectores quienes invadieron los comentarios de estos blogs para usarlos a favor de la violencia, no sus autores.
Como bien indica tanto Antonio Delgado como Juan Varela, estas son demostraciones de la organización inmediata que permite la tecnología [explicadas a detalle en un libro llamado Smart Mobs]. Esto no es ni bueno ni malo, es en realidad un cambio en el control del flujo de información acelerado por la inmediatez que nos da el web, el email y los mensajes de texto en teléfonos móviles.
A los medios le hace falta explicar y les sobra satanizar, culpar y buscar explicaciones fáciles a problemas que son mucho más complicados de lo que parecen; manifestaciones como estas no se tratan de simples protestas por un grupo de jóvenes “malcriados”, hay una verdadera carencia de igualdad, tolerancia y apertura hacia otras culturas en Francia, tan fuertes que un sector minoritario (y no por eso menos importante) ya no aguantó. ¿Se preguntan si el nacionalismo sin mesura que predomina en muchos países (tanto europeos como americanos) tienen consecuencias negativas graves? están presenciando la respuesta.


A viejos problemas como el racismo ordinario y la pobreza se unen condiciones actuales como el encarecimiento de la vivienda, el desempleo y una serie de políticas sociales como la desaparición de los emplois-jeunes, el carné de conducir probatorio para los jóvenes, la reducción de subveciones a asociaciones.
Ademá, no es fácil arrastrar con el costal de prejuicios y etiquetas con que te cataloga la sociedad. La figuras modelo de integración que los medios dan a los adolescentes franceses de origen magrebí y africano son Zinedine Zidane, Edith Piaf, Isabelle Adjani y otros, no hay lugar para el fracaso.