Merlin Mann de 43 Folders está muy interesado en los ritmos ultradianos para aumentar la productividad de tu trabajo. Supuestamente el cuerpo tiene ciclos de aproximadamente 90 minutos y si logras darte cuenta del tuyo podrías lograr “cosas increibles” (según sus propias palabras). Aparentemente las cosas se vuelven aún más interesantes si logras descubrir la diferencia entre el momento justo para tomarte una siesta y el momento clave para, por ejemplo, escribir el “post perfecto”.
Entre los expertos de los ritmos ultradianos está Ernest Rossi, que escribió un libro llamado The 20 Minute Break, en el cual explica que si tomas un descanso de 20 minutos cada 90 minutos tu productividad y concentración aumentan, disminuyes la posibilidad de cometer errores, de tener accidentes, enojarte inclusive.
Según Rossi, cuando llegas a reconocer ese momento en que necesitas tomar los 20 minutos de descanso conviertes el stress en lo que él llama el Ultradian Healing Response (algo así como la Respuesta Ultradiana Curativa), que consiste en una sensación de sentirte bien, descansado y cómodo.
Mañana voy a probar esto, veamos cómo me va y les cuento los resultados.


buuff!!
SI que suena bien si, aunque no se yo que le parecerá a mi jefe lo de tomarme 20 minutos de descanso cada hora y media jeje
un saludete:-)
Tengo un problema:
Yo tengo 20 minutos de trabajo y 90 de descanso.
Eso también se toma como Ultradiano?
Pues yo tengo vuelta loca a mi socia con mis horarios, descansos y momentos de alta productividad… (todo lo anterior va con entrecomillado doble y sics por todas partes) ¿será que al fin podré documentar mi caso?
pff… no creo, pero vale la pena intentarlo, jeje ;)
Pero no has dicho cómo te fue con los 90 y 20, hablá, porfa
Efectivamente, los ciclos ultradianos, desde el enfoque de la hipnoterapia ericksoniana, no solo mejoran la productividad del individuo en sus horarios laborales, sino que son un complemento de equlibrio y armonía, que en nuestros acelerados ritmos de vida hemos perdido de vista, y los hemos relegado al rincón de los “telebrejos” inútiles en pos de la meta de ser humano moderno: acumular bienes materiales y un estilo de vida cosmopolita, inspirado en los incesantes mensajes, ya no tan subliminales, que los medios de comunicación nos depositan constantemente en nuestra frágil subconsciencia. ¿o no?