Si Victor Hugo Círigo, presidente de la ALDF tiene que llamar a Norberto Rivera Carrera para “darle fin” a la polémica desatada por la despenalización del aborto entonces queda muy claro que el nuevo poder adquirido de la iglesia católica gracias a Fox/Calderón es real.

Sus declaraciones no ayudan y lo único que hacen es legitimar dicho poder:

“La Iglesia es una de las instituciones más importantes y con mayor influencia en las decisiones de la sociedad mexicana, es también la fe y las creencias religiosas las que pueden dividir a un país y abismarlo en una confrontación innecesaria.

“Por esas razones se requiere estar a la altura de la responsabilidad que implica el movimiento y el desarrollo de la sociedad, así como también tener puentes y alianzas consistentes que permitan establecer un diálogo respetuoso, plural y capaz de encausar los diferendos en proceso maduros de reconocimiento y respeto”, dice la misiva.

…y aunque es cierto que es necesaria mucha responsabilidad (por parte de los responsables del catolicismo) en el desarrollo de la sociedad, Círigo no debería llamar a nadie, todo lo contrario, debería hacer valer los valores establecidos en México, un país que ha sido por mucho tiempo laico.