Con la muerte de 6 soldados españoles en un atentado en el sur Líbano, vemos muy claro que no. La finalidad de la misión es irreprochable:

Entre las funciones de las tropas desplegadas, figuran la de inspección del terreno para limpieza de posibles minas, así como a ayudar al Gobierno libanés a mantener el cese de hostilidades, a distribuir ayuda humanitaria y a controlar las fronteras.

Pero desde luego, hacer labores humanitarias no inhibe a las tropas del peligro de una zona de guerra. Algo que lamentablemente en el Ministerio de Defensa han visto muy tarde, ya que el vehículo blindado que transportaba a los soldados no llevaba inhibidor de frecuencias -un sistema que permite anular mecanismos de activación de explosivos por radiofrecuencia-. Simplemente, no se creía prioritario, aunque luego de la tragedia el Ministro Alonso aclara que serán colocados “de inmediato”.

Y mientras tanto por este lado, el juego político se reactiva y Rajoy pide explicaciones al Gobierno. Creo que por una de pocas veces, todos esperamos la respuesta. ¿Qué se piensa hacer con los soldados que cada día se juegan la vida en misión humanitaria? De momento, aplicar una costumbre muy nuestra: poner el candado luego de que nos roban.