Hace unos meses publiqué unas imágenes del afable recibimiento que unos manifestantes le dieron al expresidente del gobierno español, Jose María Aznar, al llegar a México. Los carteles más amables rezaban: “Aznar asesino de iraquíes” o “Aznar, cachorro del imperio”. Algunos de los 18 comentarios de aquel post atribuían al PRD y a López Obrador, la organización de aquella manifestación.

La semana pasada, el que llegaba a España era Zapatero. La lógica me impulsaba a pensar que sería bien recibido por el principal partido de la oposición política mexicana. Pero, sorpresa

En un comunicado, el secretario de Relaciones Internacionales, Gustavo Iruegas, sostuvo que la visita oficial del mandatario español, que finaliza el martes, constituye “un peldaño más en una escalada de agravios que ha hecho al pueblo” mexicano […] Los supuestos agravios comenzaron, según Iruegas, cuando el mandatario español felicitó públicamente al presidente de México, Felipe Calderón “por un supuesto triunfo electoral antes de que concluyera el proceso de escrutinio”, el año pasado […] A juicio de Iruegas, todo se trató de “una sucia maniobra” del gobierno del ex presidente Vicente Fox en la que Rodríguez Zapatero fue un supuesto “cómplice” y que estaba “destinada a inducir esas felicitaciones que se traducirían como reconocimientos del fingido triunfo calderonista”.

En el PRD ven enemigos en todas partes. Por muy diferentes que sean sus ideologías, tienen una estrategia política muy parecida a la del PP en España: disparar a todo lado a ver a qué le pegan. ¿Tendrá que gobernar Gaspar Llamazares para que algún presidente español les caiga bien? ¿O será que están frustrados porque ya no ponen El Gran Juego de la Oca en la tele? Quien sabe…