David Pogue hizo una interesante reseña a la OLPC (XO) que ya se está vendiendo en Estados Unidos pero más que sus opiniones del aparato, me encantan sus pensamientos acerca del cambio cultural que podría suceder al darle uno de estos equipos a millones de niños en muchos países en vías de desarrollo, lo traduzco:
El obstáculo más grande de la XO no es la tecnología, porque ya es una maravilla, es el miedo. Ministros de Educación de otros países tienen miedo de que el cambio en el status quo ponga en peligro sus trabajos. Grandes fabricantes de computadoras tienen miedo que la XO les quite un mercado de 2 mil millones de personas aún no explotado. Los críticos tienen miedo que los países más pobres necesiten comida, protección contra la malaria y agua limpia antes mucho más que una portátil. Pero la XO merece superar esos miedos.
…y tiene toda la razón.
Enlace: Laptop With a Mission Widens Its Audience | Vía: Slashdot
El obstáculo más grande de la XO no es la tecnología, porque ya es una maravilla, es el miedo. Ministros de Educación de otros países tienen miedo de que el cambio en el status quo ponga en peligro sus trabajos. Grandes fabricantes de computadoras tienen miedo que la XO les quite un mercado de 2 mil millones de personas aún no explotado. Los críticos tienen miedo que los países más pobres necesiten comida, protección contra la malaria y agua limpia antes mucho más que una portátil. Pero la XO merece superar esos miedos.

La OLPC me recuerda mucho a una novela, “La era del Diamante”, de Neal Stephenson. Me pregunto qué pensará él al respecto.
Me viene a la mente un libro de Theodore Roszak llamado El Culto a la Información. Entre las cosas que narraba estaba esta vertiente del pensamiento que los computadores nos harán libres, mejor educados o que van a contruir un mundo mejor.
A pesar que vivo y me desvivo por la tecnología, no dejo de encontrarle sentido a la actitud del Ministerio de Educación de Chile, que rechazó el proyecto del OLPC.
Acá existe una experiencia de casi 15 años en informática educativa, a partir de princpios de los 90.
Han existido brillantes directores de la red Enlaces que han avanzado en la investigación en aula y tecnologías de información. Uno de ellos participó en la decisión, principalmente porque en Chile se estaban desarrollando estudios sobre el uso de portátiles en aula. Los resultados no son muy alentadores.
El problema radica en que el portátil en si no permite mejoras sustantivas en el rendimiento de lectoescritura, funciones matemáticas, lógica, etc. Lo que se descubre es la necesidad de una didáctica en torno al uso de tecnología, una metodología basada en el uso. Pero eso significa dinero adicional en capacitación de profesores-tutores, o desarrollo de software o contenido web de autoenseñanza.
El tema es que cuando se hace la raya para la suma, un gobierno tiene que destimar miles de millones de dólares en hardware, programación y training versus dinero invertido en investigación en metodos no tecnologicos, y comparar resultados.
Los métodos tradicionales no son tan sexy como para recibir una inyección en dinero tal que permita decir que el país tal tiene 50 portátiles por cada 100 estudiantes.