CompUSA era uno de los mayores dolores de cabeza financieros de Carlos Slim. En total ya se habían calculado 2.000 millones de pérdidas para el empresario, sólo por esta cadena de tiendas de ordenadores, que ya en 2006 se dejó en el camino unos 4.000 millones de facturación, que sumados a los 1.500 de este año, han hecho tomar una decisión definitiva: el cierre de las últimas 103 tiendas que quedaban en Estados Unidos y Puerto Rico.

Ahora se sabe que la clausura definitiva de los establecimientos se llevará a acabo antes de fin de año, a través de Gordon Brothers, una empresa de liquidación de Boston, que se encargará del proceso y de la venta de activos. La culpa de la mala marcha se le achaca a precios de mayoristas con los que es imposible competir.

Mientras, en Puerto Rico el Gobierno ya busca dónde recolocar a los 480 trabajadores de las 3 tiendas que había en la isla, planteando Best Buy y Circuit City -dos cadenas de tiendas que están próximas a llegar- como su futuro inmediato.

Por su parte, Slim ahora mueve fichas en el equipo de Renault en la Formula 1, donde su inversión ha permitido fichar a Fernando Alonso, a pesar de la exigencia explícita de colocar a Nelsinho Piquet como segundo piloto de la escudería.

Así es la vida de los millonarios…