Bonita saga esta. Esta vez habría que responder que en casa. Pasó en Polonia, un hombre se quedó sorprendido al visitar un burdel y comprobar que su esposa era una de las empleadas del local. Indignado, presentó el divorcio, aunque… ¿Qué buscaba él en aquel local?










Pues a su esposa no, eso queda clarisimo… que pregunta…
La cara que se te tiene que quedar…
Espero que le hayan hecho un descuento, después de todo su mujer es empleada del establecimiento!