
5 consejos para conseguir retweets
Twitter lanza hoy su versión japonesa en colaboración con Digital Garage de Joi Ito, dos grandes diferencias:
Twitter siempre fue un éxito en Japón, de hecho Tokyo es la ciudad con más actualizaciones según Twitterlocal.
Digital Garage es inversor de Twitter. Evan Williams hizo exactamente lo mismo años atrás con Blogger, que antes de ser comprados por Google, licenciaron una versión en portugués a Globo.




“(…)Yo soy un recién nacido, pero por la experiencia que guardó mi memoria, ya no quiero herir a nadie, sé que la agresión trae enfermedad, complica más las cosas. Somos parte de la misma cosa por lo tanto, si te hago mal, me hago mal. Antes me movía la razón, que es objetiva, ahora el AMOR, que es la razón del universo. Pero… no perdí el fuego, es más, ahora tiene mayor calidad, antes quemaba y ahora ilumina, es decir que pasé de destructor a constructor.” (Facundo Cabral)
Con sumo respeto a POMPEYO MÁRQUEZ
Pompeyo cuando visitabas a la Parroquia Guarataro -El Descanso-para orientarnos idiológicamente sobre la importancia del socialismo, en una de tus exposiciones, nos manifestastes, convicentemente, que “LA PAZ SOCIAL EMERGE DE LA OBJETIVIDAD, LA COMPRENSIÓN Y LA TOLERANCIA QUE SEA CAPAZ DE ALBERSE EN NUESTRA PROPIA CONCIENCIA.”; y hoy veo con suprema decepción, que tu nueva conveniencia capitalista salvaje te impelen a tratarnos, desconsideradamente, en tus actuaciones mediáticas con esquemas idiológicos distintos a los que nos inculcastes en los albores de nuestra primera juventud, no puedo responderte con odio porque te comprendo.
Pompeyo hay que LUCHAR SIN ODIO.
“El odio es un veneno que uno toma para dañar a otro”
“APRENDA A NO ODIAR AL ENEMIGO”
El Semanal,10 de agosto de 2003, página 55
“He leído en sus escritos que perdonar nos libera y que es muy positivo, pero ¿qué sucede si alguien te ataca, te ofende o te causa un mal ‘a propósito’? ¿qué ocurre cuando, de manera fría y deliberada, una persona intenta hundirte? ¿No cree que en este caso hay motivos para la ira y el enfado? Maria. Madrid.
Respuesta: Cuando nos sentimos frustrados deducimos, de forma consciente o inconsciente, si quien se interpone en nuestro camino lo hace de manera voluntaria o sin pretender perjudicarnos.
En ambos casos se produce un enojo, pero con la diferencia de que, cuando no descubrimos maldad en el otro, nos sentimos contrariados, pero no ofendidos. El problema está cuando alguien nos ataca deliberadamente. En tal caso el enojo adquiere tintes de odio y de deseos de tomarse la revancha. Pero que haya motivos para enfadarnos no significa que nuestra respuesta deba ser primaria e incontrolada.
Lo inteligente es que decidamos manejar ese sentimiento espontáneo de enfado de manera controlada, sin perder la calma, con frialdad.
¿Cómo se logra inteligentemente, manejar ese sentimiento espontaneo –odio- de enfado, de manera controlada, esto? Sin perder la calma y con frialdad?
Con la empatía, tratando de averiguar motivos y los resortes que han impulsado al otro a causarnos daño. Casi siempre encontraremos que se trata de una persona fracasada, frustrada, descontenta consigo misma, envidiosa y orgullosa. En definitiva, una persona desgraciada que se siente ‘feliz’ y liberada viéndonos desgraciados.
Al descubrir que la maldad esencial de quien busca hacernos daño de manera deliberada forma parte de su depauperada vida interior, nos sentimos descargados de odio, del enfado destructivo y nos humanizamos ante un ser que en realidad es insignificante, a pesar de sus bravatas.
“El odio es un veneno que uno toma para dañar a otro”
En consecuencia, hasta cuando alguien nos hace daño “a propósito”, es posible relativizar nuestro enfado y no responder con ira. Simplemente debemos limitarnos a dejarle a solas con su odio sin darnos por aludidos. Esto será suficiente, pero sí, además, arrancamos de raíz el poco odio que pueda atarnos a esta persona nos sentiremos completamente liberados y en paz con nosotros mismos. Bernabé Tierno Jiménez -psicólogo, psicopedagogo y escritor-; pues, no hay que olvidar, que: “(…)Resulta cada día más evidente que la mayor amenaza para la Humanidad no reside en el hambre, ni en los microbios, ni en el cáncer, sino en el hombre mismo, porque éste carece de defensa frente a las epidemias psíquicas, cuyos efectos son infinitamente más devastadores que los de las mayores catástrofes naturales. (C. G. Hung – “Modern Man in Search of a Sould”).-