
Yo vengo de una generación que siente la necesidad de tener un objeto físico que represente en el mundo real, algo que podría no tener empaque ninguno. Los discos y los programas de computadoras son un claro ejemplo, aunque aun vienen en forma de discos y sus respectivas cajas, ya no son necesarias realmente. Cumplen una función simple de mercadeo y de utilidad “cerebral” para que “viejos” como yo sientan que poseen algo. He notado que mientras más joven es una persona, menos importa el objeto físico que representa un CD o un “cartucho” de algún videojuego.
Dicho lo anterior, a mi me encanta tener libros. Es uno de los objetos que más me gusta observar (leer), comprar y atesorar.
Las tapas de los libros viejos tienen un encanto clásico difícil de igualar por los diseñadores actuales, aunque hay algunos que lo intentan. Por esta razón me encanto la galería que encontré en Kotaku, con las caratulas de videojuegos clásicos de PC, transformados en portadas de libros antiguos.
Las adaptaciones que más me gustaron fueron las siguientes:
Galería de imágenes
Enlace: A Second Serving Of Classic, Reimagined Game Covers | Vía: Kotaku














La que mas me ha gustado es la de Mirror’s Edge, me recuerda a los carteles de Saul Bass.
Darle de corazón al viejo Pacman o jugar un Mario, quizá un Tetris siempre da gusto. No sé si les pasó, pero a mí me emociona reencontrarme con todo lo clásico y en el caso de los juegos me pasa lo mismo. A ver si recordamos juntos, les dejo estos juegos clásicos de antaño, pintan bien.