Matrix

Yo tengo una extraña teoría con respecto a las décadas y a las películas, siempre he pensado que el cine marca nuestra historia como una consecuencia y la retroalimenta. La imaginación de los directores se relaciona directamente con las tendencias y funciona como un decreto visual que algo finalizó y algo está por comenzar, por supuesto no todas las películas logran cumplir esta premisa.

El 31 de marzo de 1999, hace exactamente 10 años se estrenó la primera parte de la trilogía The Matrix. Está película tiene el indiscutible honor de marcar el fin de los años 90s y al mismo tiempo decretar el nacimiento del siglo XXI. Y aunque el estilo usado fuera la ciencia ficción, hay tantos elementos culturales tan propios de la era de Internet que volver a revisarla hoy en día, una década después, es casi que una obligación para todos aquellos que viven, transpiran y construyen cualquier proyecto en nuestra peculiar red.

Recuerdo muy bien la experiencia de ir al cine, la vi el día del estreno, no había leído nada de la película y los hermanos Wachowski eran unos completos desconocidos. A los pocos minutos de comenzar la proyección sentí que estaba frente a una obra de arte histórica, una de esas creaciones que 50 años después siguen marcando un punto de referencia. A medida que la trama se desarrollaba, en mi sangre la adrenalina y la satisfacción se daban la mano. Mis ojos estaban en un pequeño éxtasis, que lamentablemente pocas veces se ha repetido. La sorpresa me dominaba al ver semejante perfección en el guión, los efectos especiales, el mensaje, los personajes y la historia. Nunca más pude detestar a Keanu Reeves (aunque él hace todo lo posible día a día porque ocurra). Salí del cine muy contento, con tantas imágenes y referencias en mi mente que sabía que eran para siempre.

The Matrix para todos aquellos que la vivimos en 1999 forma parte de nuestra historia personal cinematográfica. Es tan nuestra esa película que la llevamos incrustada en la inexistente memoria de nuestras pupilas. Haz la prueba: cierra los ojos y piensa en Morpheus con sus dos pastillas y podrás decir el color del sillón en el cual estaba sentado, o piensa en Trinity y tu mente acompañará ese eterno salto como de una cámara se tratara, y por último piensa en Neo y lo verás esquivando balas en una azotea de algún edificio de tu ciudad.

Y eso es The Matrix, la película que vive infinitamente en tu pupila, no necesitas volverla a ver para volverla a vivir.

Más: Sitio oficial de The Matrix, #MatrixDay en Twitter y otros blogs que hablan del tema