
Y aunque esto parezca un episodio de Battlestar Galactica, lamento decirles que no lo es. En una escuela primaria de Tokio, Japón, un robot, llamado Saya, le está dando clases a un grupo de niños.
La máquina tiene dentro 18 motores que no sólo le permiten hablar en diferentes idiomas, mover los ojos, caminar, sino también puede pasar de tener una cara de enojo a una cara de felicidad.
El robot, que le tomó 15 años de desarrollo a Hiroshi Kobayashi, fue originalmente creado para reducir el costo de algunos puestos de trabajo como secretarias, recepcionistas y, ahora, maestras.
No sé qué piensan ustedes, pero me agarró ese sentimiento raro imposible de explicar (llamado por la ciencia Valle inquietante) al saber que niños pueden estar siendo enseñados por robots. Si tuviera la posibilidad de elegir, sin duda alguien de carne y hueso con sentimientos reales (y no sólo una cara de felicidad) sería la persona para enseñarle a mi niño.










Sería bueno solo como reforzamiento , unas cuantas horas para practicar lo que los niños aprendieron en clase. Cabe notar que son niños de primaria y en esa etapa es cuando más influye un profesor en el desarrollo del alumno, cuando se llega a la adolescencia el joven va construyendo su propio discernimiento y escucha mucho menos al profesor. En cambio un educador de primaria es fundamental en todos los ámbitos.
Bueno me parece una buena idea de los japoneses de poner un robto en escuela primaria ya que ahora tendrían menos trabajo los profesores, pero ojalà se pueda llegar rápido a todo el mundo esta tecnologìa,por el bien de la sociedad
@jesus y algunos más…. No tengo muy claro si en la universidad podría ser, ya qu se supone que hay si es el contenido a estudiar “objetivo”, pero en primaria, infantil e incluso en secundaría el contenido a enseñar no es solo las matemáticas, la gramática o la historia…. Tambien ha de enseñarse a “vivir”, a “estudiar”, a “tratar con los demás”, a “entenderse a si mismo y a los demás”… Veo dificil que un robot como ahora los entendemos pueda enseñas cosas así…