No estoy seguro si aún se necesitan a los medios tradicionales para hacer circular la información, pero aparentemente para hacer que un sitio se convierta en sensación absoluta es necesario que algunas celebridades empiecen a usarlo.
Justo lo que pasó con el tráfico de Twitter la semana pasada, en que Ashton Kutcher compitió contra CNN por el millón de followers y que Oprah Winfrey estuvo hablando del servicio en su programa:

Un aumento del 43% en el tráfico si se compara con la semana anterior. De acuerdo a Hitwise el 37% de las visitas son usuarios nuevos.
Tal vez lo que debería hacer para aumentar el tráfico en algunos blogs de Hipertextual es lograr que Jaime Maussan empiece a mencionarlos en su programa :-)










¿por qué Jaime Maussan? ¿es su tipo de público el que buscas? XD
@peter: Busca gente ignorante ;-) ;-P
O que Jaime Maussan empiece a escribir en Alt1040, sería el equipo perfecto.. Jajaja le queda lo hipertextual. :P
jajajaja.. Mausan
Lo que siempre funciona es poner <a href=”http://www.pateandopiedras.com/?p=1038”contenido interesante, poner listas, how to’s… hacer ruido, lanzar retos… y criticar a Jaime Maussan
Jajaja Maussan, chale debiste haber elegido otra celebridad xD
Maussan? todavia existe? no fue abducido?
jajaja Jaime Mausan es una gran idea, tal vez y seres de otros planetas se hagan seguidores de alt1040. jajajajajajaja
Yo creo ya te lee (y mas a Inti) pero no te ha mencionado en alguna de sus tan “ilustrativas” conferencias o programas.
Saludos
Jaja Maussan o tambien a Carlos trejo :-).. por cierto Eduardo hace mucho que no mencionas a Michael Jackson??
“APRENDA A NO ODIAR AL ENEMIGO” (El Semanal,10 de agosto de 2003, página 55) “He leído en sus escritos que perdonar nos libera y que es muy positivo, pero ¿qué sucede si alguien te ataca, te ofende o te causa un mal ‘a propósito’? ¿qué ocurre cuando, de manera fría y deliberada, una persona intenta hundirte? ¿No cree que en este caso hay motivos para la ira y el enfado? Maria. Madrid. Respuesta: Cuando nos sentimos frustrados deducimos, de forma consciente o inconsciente, si quien se interpone en nuestro camino lo hace de manera voluntaria o sin pretender perjudicarnos. En ambos casos se produce un enojo, pero con la diferencia de que, cuando no descubrimos maldad en el otro, nos sentimos contrariados, pero no ofendidos. El problema está cuando alguien nos ataca deliberadamente. En tal caso el enojo adquiere tintes de odio y de deseos de tomarse la revancha. Pero que haya motivos para enfadarnos no significa que nuestra respuesta deba ser primaria e incontrolada. Lo inteligente es que decidamos manejar ese sentimiento espontáneo de enfado de manera controlada, sin perder la calma, con frialdad. ¿Cómo se logra esto? Con la empatía, tratando de averiguar motivos y los resortes que han impulsado al otro a causarnos daño. Casi siempre encontraremos que se trata de una persona fracasada, frustrada, descontenta consigo misma, envidiosa y orgullosa. En definitiva, una persona desgraciada que se siente ‘feliz’ y liberada viéndonos desgraciados. Al descubrir que la maldad esencial de quien busca hacernos daño de manera deliberada forma parte de su depauperada vida interior, nos sentimos descargados de odio, del enfado destructivo y nos humanizamos ante un ser que en realidad es insignificante, a pesar de sus bravatas. “El odio es un veneno que uno toma para dañar a otro” En consecuencia, hasta cuando alguien nos hace daño “a propósito”, es posible relativizar nuestro enfado y no responder con ira. Simplemente debemos limitarnos a dejarle a solas con su odio sin darnos por aludidos. Esto será suficiente, pero sí, además, arrancamos de raíz el poco odio que pueda atarnos a esta persona nos sentiremos completamente liberados y en paz con nosotros mismos. Bernabé Tierno Jiménez -psicólogo, psicopedagogo y escritor-; pues, no hay que olvidar, que: “(…)Resulta cada día más evidente que la mayor amenaza para la Humanidad no reside en el hambre, ni en los microbios, ni en el cáncer, sino en el hombre mismo, porque éste carece de defensa frente a las epidemias psíquicas, cuyos efectos son infinitamente más devastadores que los de las mayores catástrofes naturales. (C. G. Hung – “Modern Man in Search of a Sould”).-
¡S.O.S.! A los médicos psiquiatras de buena voluntad quienes puedan prestarnos una ayuda informativa, por esta vía comunicacional, sobre la forma y manera de favorecer la curación, si fuere curable, de más de (aproximadamente) DOS MILLONES DE VENEZOLANOS quienes están padeciendo los estragos psíquicos de la disociación psicótica inoculádales criminalmente por el laboratorio de mensajes subliminales oposicionista a través de los medios de televisión, radio y prensa pertenecientes a la derecha fascista-criminal.
Hace algún tiempo GUARATARO DEL GUAIRE tuvo la gran oportunidad de leer en internet un escrito que Alejandro Ruiz Iriarte magistralmente se atrevió a complementarlo, sobre el tema de la DISOCIACIÓN PSÍCOTICA por virtud de abordar una situación social plenamente vigente que merecía ser tomada en cuenta. Este hallazgo le ha permitido disponer de una visión muy elemental, pero suficientemente orientadora, sobre el gravísimo problema de trastorno mental que aqueja la salud psíquica de un vasto sector de la oposición venezolana, digna de ser tomada en cuenta con toda la tolerancia, comprensión y el respeto del mundo, porque nadie merece tal tratamiento.
El valioso trabajo periodístico de Alejandro Ruiz Iriarte dice que: “([…])Grupos de especialistas (psicólogos, psiquiatras, comunicadores sociales y expertos en asesoría de imagen) vienen trabajando para dirigentes políticos de la oposición, habiendo elaborado campañas que buscan captar la atención de determinados sectores sociales, y de esa forma condicionarlos con el contenido de ellas.De esta manera, durante los dos últimos años, han manejado determinados códigos psicológicos que buscan motivar y convencer a los sectores a los cuales están dirigidos. El resultado que se proponen obtener es influir al receptor del mensaje de tal manera que pierda su capacidad de discernimiento y obnubilarlo del tal forma que termine por renunciar a cualquier análisis crítico del mensaje del que es receptor, causándole así una patología mental llamada «Disociación psicótica». Explicándolo grosso modo, para no extenderme demasiado, la disociación psicótica es un proceso de manejo de códigos psicológicos donde se crea en el subconsciente del individuo una realidad ficticia en la que «TODOS» los males, y por ende «TODO» lo negativo que le sucede, proviene de una sola causa o de una sola persona. Establecido el patrón mental en el subconsciente del individuo, este llega a un estadio que le induce a creer que eliminando la causa de los males que le aquejan, habrá de alcanzar la felicidad absoluta. Estando dirigida a un colectivo la campaña requiere que el mensaje sea, además de asimilado, retransmitido a otros individuos pertenecientes a dicho colectivo. Para ese fin la oposición ha contado con el respaldo de los medios de comunicación social, los que de manera sistemática y reiterada han hecho llegar el mensaje al receptor. En forma más primaria (los medios aún no tenían ni la tecnología, ni la penetración que hoy tienen) Goebbels manejó códigos similares, por lo que la sociedad alemana llegó al convencimiento pleno de que los judíos eran los únicos responsables de la crisis económica de 1929, que tenía por finalidad imponer el comunismo en Alemania. Para ello se creó una matriz de opinión según la cual el sionismo era un instrumento de la Unión Soviética, quien aspiraba imponer el sistema comunista en escala mundial. En nuestro caso, es decir en Venezuela, se trata de Chávez. Chávez como único responsable de los males que aquejan a la clase media, para la cual está dirigido el mensaje. Una clase media que de manera inconsciente ha desarrollado la certeza de que la implantación del comunismo en Venezuela es el fin último que él persigue. La que visceralmente se niega a leer el texto constitucional, satanizándolo sin siquiera haberlo ojeado. La que repite que el país está en la ruina, a pesar de seguir cambiando de vehículo año tras año, de seguir concurriendo a costosos restaurantes sin importarle el monto de la factura a pagar, de seguir viajando al exterior por lo menos dos veces al año, etc. La que no duda en creer que los aliados de Chávez no son otros que los que Bush definió como el «Eje del mal», por lo cual en Venezuela transitan libremente y a plena luz del día, terroristas venidos de Colombia, de Libia, de Irak, de Jordania y de Irlanda. Para la que los Círculos Bolivarianos son organizaciones paramilitares fuertemente armadas que en cualquier momento habrán de saquear y quemar las urbanizaciones en las que la clase media vive, por lo que la clase media ha desabastecido las armerías y procedido a organizarse en comités de autodefensa para defenderse de los acólitos de Chávez. De allí que el odio sea tan recalcitrante y visceral en el seno de la clase media, llegando a un paroxismo que solo se podría alcanzar si Chávez les hubiese matado a algún familiar. Un odio que ha alcanzado tal extremo de irracionalidad, que los lleva a no poder manejar sus vehículos sin estar compulsivamente accionando la corneta, para reproducir el eslogan: «¡Chá-vez-vete-ya!». Por lo cual esta patología, ya que ha llegado al estadio de patología, aliena al individuo de un mundo «real» y lo sumerge en un mundo «creado» (no se puede hablar de un mundo «ficticio», puesto que lo tiene por «real»), en el que todo encaja de acuerdo a su inconsciente «verdad». Ejemplifiquemos. No importa que se les muestre la filmación de Carmona firmando el Decreto que daba al traste con todas las instituciones democráticas del país, para ellos aquello fue un acto absolutamente legal, y en todo momento rechazarán que el 11 de abril se consumó un golpe de Estado. No pudo haber golpe de Estado ya que los conjurados lo que hicieron fue llevar a cabo lo que ellos, desde su odio particular (mundo «creado»), consideraban que es lo que debía de hacerse. Y desde ese mundo «creado» se obtiene una visión de la realidad «virtual disociada», desde la cual es imposible procesar hechos que se niegan a tener por reales. En consecuencia, la reacción popular de los días 12 y 13 de abril para ellos no existió, como tampoco existen personas para las cuales tengan «sentido» las políticas que impulsa el Gobierno. Están, pues, en un estado avanzado de disociación que no permitirá que nada de la realidad vaya en contra de «su realidad» (creada), así el conciente les diga que hay pruebas reales y objetivas de que no están en lo correcto. Se trata, pues, de una patología psiquiátrica creada, la que requiere de permanentes estímulos. Por eso la oposición no deja de aplicar diariamente estímulos a esos códigos psicológicos y con el concurso de los medios acentúa la campaña para reafirmar en su convencimiento al individuo que la ha desarrollado, buscando además que el mensaje penetre en otros individuos, por lo general con gran fragilidad psicológica, que emocionalmente (están insertos en un grupo que los coerciona) estén dispuestos a recibirlo y a procesarlo, por lo que cada vez más ese tipo de patología se desarrolla en otros venezolanos. Uno de los síntomas inequívocos de la disociación es que la persona, una vez desarrollada la patología, no puede pasarse del estímulo. Siendo los medios el instrumento fundamental de esa campaña, la persona en fase de «disociación psicótica» no podrá, por ejemplo, dejar de ver Globovisión (el impulso emisor), canal que habrá de sintonizar de manera compulsiva, porque de no hacerlo se le habrán de presentar síntomas de ansiedad similares al síndrome de abstinencia en los drogadictos, fumadores, alcohólicos, etc. El individuo que está disociado, al igual que sucede con los drogadictos, alcohólicos o fumadores, no habrá de reconocer que está inmerso en un problema, por lo que afirmará una y otra vez estar libre de cualquier patología. En Venezuela esto ha llegado a ser ya un serio problema de salud pública. Basta observar en nuestro entorno para comprobar cómo se manifiestan miles de personas, inclusive nuestros propios vecinos o familiares, para las cuales nada de malo tendría que alguien matase a Chávez (la única causa de sus males), y que nada malo ven en que sus hijos anden por allí con una cacerola en la mano, y gritando a voz en cuello: «¡Muérete maldito!» o «¡Muera Chávez!». Así como tampoco les alarma oírles decir que les gustaría tener un arma para matar al tirano. Debido la disociación psicótica que los atenaza no están en capacidad de comprender que se está condicionando a esos niños, de tal forma que al llegar a adultos podrían tomar un arma y arremeter contra cualquier persona que no concuerde con ellos o a la que por cualquier razón estén haciendo responsable de sus fracasos, actuarán así para librarse del que han identificado como el causante de sus males. Quien padece de disociación psicótica corre además el peligro de que cuando su realidad comience a serle insoportable, o que cuando por algún motivo la causa aparente de todos sus males resulte no serlo, con la misma intensidad padecerá una profunda frustración, tan profunda que puede llegar en muchos casos a límites extremos de consecuencias impredecibles. Por lo que estamos ante un problema de Estado que repercute en la seguridad interna de la nación y en la salud pública, que hace necesario tomar medidas de manera inmediata.”
“(…) La vida pública colombiana casi nos es propia. La vecindad geográfica y la identidad espiritual nos vinculan por sobre la convención artificial de las fronteras. En nuestro Estado vivimos con intensidad el incidente político colombiano. Así nos sentimos girando dentro de aquella vida pública. Y nos interesamos en sus procesos político, tal como si estuviésemos en presencias de nuestras propias preocupaciones domésticas (…)” (Leonardo Ruiz Pineda [“Escritor, abogado, poeta de fina sensibilidad … conductor de pueblos por el que clama América” -Rómulo Betancourt -] tomado de su obra literaria: VENTANA AL MUNDO página 176 in fine, Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses - 1961).
¿Qué sentido tienen las bases militares y navales que Estados Unidos quiere establecer alrededor de Venezuela y en el corazón de Suramérica?
Esta noche (domingo 10:00 pm)tuve la gran suerte de encontrarme en la televisión (Canal 08 de Venezuela) con el padre Gustavo Ocando con su rostro sencillo y sereno conduciendo su dominical y fabuloso programa “ÁNGULOS”, mediante el cual y su agradable lenguaje, me orientó al encuentro del CRISTIANISMO como símbolo del amor al prójimo sobre todas las cosas, como inspiración divina de dar comida con amor al ambriento, agua con amor al sediento y de hacer, en toda circunstancia de modo, tiempo y lugar, el bien y no mirar a quien. Ahora, esta inolvidable noche, ¡Que bien me siento! Estoy seguro que esta noche disfrutare como nunca de un sueño reparador y confortante porque tambien estoy seguro que todos ustedes, con quienes he tenido el privilegio de comunicarme por este medio, no pegarán sus ojos esta noche antes de haber sintonizado EL CANAL DE TODOS LOS VENEZOLANOS: CANAL 08 y gozar de tan sublime programa humanístico. ¡Felicidades!
30 de agosto de 2009 20:24