
La SGAE, y otras entidades de gestión colectiva (CEDRO, VEGAP, DAMA, AIE y AISGE), podrían dejar de administrar el canon en España, al menos si el gobierno decide hacerle caso a un informe realizado por Aeval (Agencia de Evaluación y Calidad) en donde se determina que simplemente ya no es viable.
Se puede descargar en PDF, son 70 páginas pero tiene algunas observaciones bastante interesantes. Es importante recalcar que el informe no condena la existencia del canon, simplemente busca mejorar la forma en que se gestiona.
Los puntos más importantes del informe donde se critican varios aspectos de la gestión de canon, son, como comentan en Barrapunto:
- La gestión de derechos no siempre se hace con el consentimiento de quienes realizaron las obras. Inclusive hay casos en que ni siquiera pertenecen a estas sociedades pero aún así lo cobran.
- Exceso de impuestos acumulativos. Por ejemplo, en un mismo equipo se paga 4 veces el canon (disco duro, grabadora de CD/DVD, impresora).
- Los métodos de cobro no son claros.
- Beneficio del cobro del canon por personas que no tienen relación con la obra.
- Falta de transparencia en los procedimientos de asignación económica del cobro del canon.
- Falta de transparencia en la gestión de los resultados y fondos promocionales.
Creo que son puntos que cobran especial relevancia ahora que España tiene nueva Ministra de Cultura que aparentemente considera que su cobro no es suficiente para “impulsar a la industria”.










Y yo ni puta idea de que chingados es el Canon, lo bueno que vivo en México.
Si la gestión misma de los derechos fuera una cosa regulada y administrada por el gobierno (como lo esta la seguridad social por ejemplo), yo incluso no veria mal que se cobrara un pequeño canon, o sobre impuesto en determinado tipo de bienes, que después fuera redistribuido en forma de inversión cultural, becas para creadores, formación, etc
Lo que de ninguna manera puede ser es que exista una “hacienda” privada que se dedique a cobrar pseudoimpuestos y a asignar pseudosalrios de forma indiscriminada, sin control estatal, ni nada de nada, que todos tengamos la obligación de pagar, pero que ellos puedan reinvertir como les parezca conveniente sin que nadie les controle.