Microsoft perdió el juicio contra una empresa de software llamada Uniloc, de Singapur, por haber violado las patentes de activación de software. Por ese motivo la empresa creadora del sistema operativo más utilizado del mundo tendrá que pagar nada menos que US$338 millones.









Una demostración de por qué se patentan cosas que uno ni siquiera ha desarrollado, pero que sí ha pensado: para exprimir el dinero de las grandes empresas que sí las implementan.
Y eso hace que todos los demás hagan patentes defensivas…