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A estas alturas del partido el hecho debe ser conocido por la mayoría de ustedes, queridos lectores: Amazon tuvo una disputa de copyright con un tercero que había subido versiones electrónicas de libros de George Orwell, 1984 y Rebelión por medio del servicio self-service que ofrecen para que clientes con Kindle puedan comprar. Estos libros en muchos países están bajo el dominio público pero en Estados Unidos no, porque el tiempo en que una obra se mantiene con derechos reservados en ese país es casi eterno.

Cuando las personas que tiene los derechos sobre las obras en Estados Unidos se dieron cuenta, iniciaron dicha disputa con Amazon a quienes no se les ocurrió mejor idea que traspasar el problema a sus clientes, borrarles estos libros de sus respectivos Kindles y devolverles el dinero ($5 dólares). Esto sucedió durante la noche en Estados Unidos, al despertarse muchísimas personas se encontraron que uno de los libros que estaban leyendo o tenían guardado simplemente había desaparecido.

Amazon está equivocado al hacer a sus clientes partícipes de las carencias de sus plataformas, de los descuidos o malas acciones de los proveedores. ¿Por qué el cliente debe sufrir la falta de verificación de Copyright de un libro subido por un tercero? -- es un buen ejemplo del mal uso del DRM y de cómo un sistema malcreado desde la concepción misma ha hecho tanto daño a las personas que sacan el dinero de sus bolsillos para comprar contenido.

La medida también despierta toda clase de inseguridades y muestra los problemas del control absoluto de dispositivos electrónicos por parte de las empresas. Amazon acepta que se equivocó, dicen que no volverán a hacerlo, pero eso sabemos que no es necesariamente cierto; el botón fue creado para ser presionado y si lo hicieron ya una vez, ¿quién nos asegura que no volverán a hacerlo?

Lo que se necesita son formatos abiertos, absolutamente ausentes de restricciones que garanticen la neutralidad, tanto para el cliente, como para el fabricante como para los proveedores, de tal manera que sea tecnicamente inviable para empresas como Amazon el simplemente borrar un libro por los problemas que tuvo con alguna otra empresa.