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¿Cuántas veces hemos visto en las series de televisión cómo identifican al asesino gracias a una prueba de ADN de algún cabello que dejó por accidente? Pues parece que la prueba de ADN mitocondrial, una técnica forense muy empleada en nuestros días, no es tan confiable como se presume. Un análisis ha encontrado que la mitocondria celular puede variar mucho entre diferentes tejidos de un mismo individuo, lo que hace engañosa a la comparación de muestras.

La comparación de ADN mitocondrial es parte de los análisis policiales forenses desde mediados de los 90s. Como hay tantas mitocondrias en cada célula, copias legibles de sus genomas pueden hallarse aunque el genoma nuclear esté dañado, ya que ambas se encuentran en compartimentos diferentes. Por esta razón, este proceso es muy útil en muestras viejas o altamente degradadas. De ahí tantas historias en las que un criminal es atrapado años después gracias a un análisis de ADN.

La fiabilidad de esta técnica forense se basa en el supuesto de que el ADN mitocondrial no varía mucho en los tejidos de cada individuo. Es decir, en teoría, el ADN mitocondrial de un sujeto es prácticamente el mismo, sin importar qué célula se examine: un cabello, un pedazo de piel, algún fluído corporal. Sin embargo, la reciente investigación halló que cada persona podría tener una combinación de varios genotipos mitocondriales. Su estudio encontró que una variante de ADN fue encontrada en el 7% de la mitocondria muscular, pero en un 90% en la de riñón. Hasta ahora, el hecho de que algunos tejidos tuvieran mayor actividad mitocondrial se había atribuido al número de éstas, no a que fueran diferentes entre sí.

Partiendo de que no todas las células tienen la misma mitocondria, se tendría que reconsiderar qué partes del ADN son conservadas, y ver si éstas pueden ser utilizadas como una huella genética personal. Sin duda, este descubrimiento significaría un revés duro para la técnica de comparación de ADN más conocida en el mundo, ya que le restaría su utilidad como prueba confirmatoria. Se viene un dolor de cabeza muy fuerte para las ciencias forenses.