Evan Williams, fundador de Twitter, ha dicho en una entrevista para la BBC que espera que el servicio tenga mayor penetración en los países con problemas de censura. “Nuestra meta es que Twitter sea una fuerza para el bien”, apunta Williams, quien pretende que la red social penetre con mayor fuerza en las regiones con menor acceso a la información. El ejemplo es China, país en el que su servicio se encuentra bloqueado.

Williams también busca que Twitter expanda su cobertura mediante mensajes de texto en naciones con rezago tecnológico, de modo que “con el teléfono más simple se reciban actualizaciones e información que no se obtenía antes”. Sin embargo, sabe que las principales limitaciones para la red social pasan por el ámbito económico. “No podemos cambiar el mundo si no podemos pagar nuestros sevidores y nuestros empleados”, afirma Evan.

Twitter desea mantenerse como independiente, razón por la cual se rumora que desdeñó una oferta de casi 500 millones de dólares por parte de Facebook. “Estamos trabajando en cómo generar ingresos”, comenta Williams. Hasta ahora, Twitter sobrevive gracias a las inversiones de Google y Microsoft para enlistar los tweets dentro de sus buscadores. No obstante, Williams sabe que debe apresurarse a encontrar un modelo de financiamiento que le garantice su independencia económica.

La publicidad parece el medio ideóneo para obtener ingresos, pero la red social aún no encuentra cómo explotarla sin resultar intrusiva o molestar a sus usuarios. Mientras Facebook ha sabido capitalizar su éxito en los bolsillos, a Twitter le cuesta trabajo encontrar el camino ideal. Williams tiene la ambición de convertir a Twitter en la red de intercambio de información global, incluyendo a esos países cuyos regímenes no lo permiten. Muy loable, muy plausible, pero hay que mantener los pies en la tierra: no se puede hacer plantear a largo plazo sin una manera propia de recabar dinero. No sirven de mucho los grandes ideales si se ganan pocos centavos.