
La Agencia de Protección Ambiental (EPA, Environmental Protection Agency) ha anunciado que ya no aceptará estudios que acepten haber usado pruebas químicas en seres humanos. En 2006, bajo la presión de la industria química, la EPA aprobó que se presentaran análisis que utilizaran personas como conejillos de indias en ciertas pruebas de toxicidad.
Sin embargo, hace unos días la EPA ha reculado esta polémica decisión. Prácticamente cualquier código de ética médica prohibe que se prueben sustancias químicas o drogas que puedan causar daño. Sin embargo, la industria química ha argumentado que la EPA debería aceptar los resultados de exámenes en los que voluntarios sanos son pagados por exponerse a toxinas, bajo el argumento de que éstos proveen un escenario más exacto que los estudios en animales.
Los críticos señalan que los resultados no valen la pena, ya que las compañías utilizan grupos de personas pequeños, no representativos de la población general. Estos estudios ponen a la gente en un grave riesgo físico, sin más beneficio que un puñado de billetes. “Los pesticidas están intencionalmente diseñados para ser tóxicos. Su propósito es matar insectos y plantas invasivas”, señala la senadora Barbara Boxter.
La legisladora denuncia que en los experimentos, los voluntarios tragan tabletas con insecticidas, se sientan en cámaras con vapores pesticidas, aplican estas sustancias directamente en su piel —- e incluso se los disparan directamente en los ojos y nariz. Peor aún, Boxter denuncia que la industria oculta qué se está investigando a los voluntarios. “Los sujetos no fueron advertidos por los daños de la exposición a los pesticidas. Algunas veces, ni siquiera se les decía que las sustancias probadas eran pesticidas”, explica la senadora.
Las pruebas en seres humanos fueron aceptadas durante la era de Bush (¿a alguien le sorprende?), bajo la tutela de Stephen Johnson, un ex científico de la industria tabacalera. No obstante, el gobierno actual quiere frenar que las compañías se aventajen de las poblaciones vulnerables, necesitadas de dinero, para que sirvan como ratas de laboratorio. La nueva disposición deroga este permiso a las empresas. Entonces, ¿de dónde saldrán los datos sobre exposición a estas sustancias? De los reportes de envenenamiento accidental, exposición de trabajadores de la industria, y otras fuentes inintencionales.







“Las pruebas en seres humanos fueron aceptadas durante la era de Bush (¿a alguien le sorprende?), bajo la tutela de Stephen Johnson, un ex científico de la industria tabacalera. “
Cuanto hijo de puta en una sola oración.
Está bien que se hagan pruebas con seres humanos. Total así los mendigos podrán ganarse un dinero inyectándose toxinas.
Por si no se ha notado estaba siendo sarcástico.
Madre mia que animales, cómo se nota que los ricos no necesitan el dinero y nunca se meterán esas mierdas por la necesidad del dinero.
ahora la única manera de conocer si un producto químico tiene efectos adversos en humanos será hasta que lo reporten y sean varios como para atribuirse al producto químico.
No se si es buena o mala noticia.
Si no se prueba con animales-humanos¿ como se sabrá que un nuevo producto es toxico? ¿a posteriori?
cuando ya tengan montado toda la fabrica gastado muchisimo dinero en montar la fabrica los productos la mercadotecnia transportes…. y de repente muera algun obrero o señora de la limpieza. ¿No es mejor probar su toxicidad antes de todo esto y para que haya menos tentaciones de ocultarlo?
Los informes de envenemamiento accidental son escasos, y poco fiables para establecer una dosis de seguridad… ahora serán los obreros los COBAYAS FORZADOS de cualquier sustancia nueva. no se que es peor. Incluso para una empresa responsable o incluso una irresponsable solo pensar las demandas que puedan caer por una enfermedad que no podrian ni conocer de su existencia hasta que falleciese un obrero pff, malo,
Eso solo significa que los darán por buenos sin haberlos probado en humanos, así la calidad del muestreo es mayor.