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De entre todas las campañas de acoso y derribo a las que hemos asistido en los últimos tiempos contra el intercambio de archivos vía redes peer to peer sin ninguna duda las más estúpidas fueron aquellas, y hubo varias, que arremetían directamente contra la tecnología en sí misma. Emprender este tipo de acciones es completamente estúpido por varias razones pero principalmente por dos, una lógica y la otra también aunque quizás en esta segunda no hayan caído tantos todavía como en la primera.

La primera razón lógica a la par que obvia por la cual intentar pegarle legalmente a la tecnología P2P (exigiendo la prohibición de programas como eMule mismamente) carece de todo sentido es que como sabemos ninguna tecnología perjudica a nadie por sí misma -hoy en día, cuando tengamos Cylons habrá que cambiar el discurso-, el hombre decide cómo utilizar la tecnología de lo que se desprende que si Y tecnología perjudica a quien sea la culpa no es de Y tecnología sino de los que la están utilizando. Por otro lado tenemos la segunda razón que comentaba quizás no sea tan obvia, y no lo es porque aún se encuentra en desarrollo (avanzado, eso sí). Me explico.

El número de usuarios de Internet no para de crecer y también son cada vez más los que se están dando cuenta de que tienen que distribuir sí o sí sus contenidos en Internet, lo que está provocando que el congestionamiento de la red de redes aumente por momentos y como consecuencia de esto que las infraestructuras de red típicas basadas exclusivamente en servidores sean cada vez más ineficaces. ¿Y cuál es la solución? Sí, efectivamente la tecnología peer to peer. Esta permite el intercambio de archivos y consumo de contenidos vía streaming (P2PTV) sin congestionar Internet porque no funciona mediante clientes o servidores fijos sino que se basa en redes de computadoras particulares (o nodos) que aprovechan y optimizan el uso de ancho de banda de los usuarios conectados entre sí que la forman.

La ventaja de utilizar P2P está clara pues y cada vez son más los que las están viendo y se suben a este carro. El último ejemplo lo encontramos en la televisión pública neerlandesa, NPO, quienes han comenzado a distribuir todos sus contenidos recientes mediante un programa que se nutre de la tecnología P2PTV para funcionar, pero hay varios más y no solamente relacionados con distribución de vídeo o audio. Mismamente hace unos días Tom Cook, ingeniero de sistemas de Facebook, comentaba lo contentos que están ellos con el P2P el cual emplean para meter código en los webservers, y también se sabe que otros grandes mastodontes de la red, como Twitter, utilizan P2P o que también lo hacen diversas universidades.

Varias conclusiones podemos sacar de todo esto. Por un lado que la tecnología P2P es mucho más de lo que la industria del copyright quiere hacer ver, y por el otro que su desaparición, aunque los capos de la industria lo deseen con todas sus ganas, es cada día que pasa más inviable ya que Internet, en general, la necesita (y esta es la segunda razón por la que pretender tumbar legalmente el P2P carece de sentido). Termino con una predicción: el P2P no solamente no va a desaparecer en el futuro sino que además su peso aumentará progresivamente dentro de este medio, como estamos viendo ya, y continuará evolucionando.