Mucho se ha hablado estos días de atrás sobre la nueva campaña legal que la productora Voltage Pictures, a través del grupo US Copyright, ha emprendido recientemente mediante la cual están extorsionando a miles de usuarios de redes peer to peer con el envío de cartas llenas de palabrería legal. Lo peor de todo es que no estamos ante un caso aislado ni mucho menos, como seguidamente veréis, y que todo esto ya no tiene nada que ver con la “luchas contra la piratería”, estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo modelo de negocio vergonzoso a la par que absurdo.

El caso de Voltage Pictures es del que más se ha hablado como decía, pero según reporta la gente de Ars Technica, en lo que llevamos de año el grupo US Copyright ha demandado a nada más y nada menos que a unos 14.583 supuestos usuarios “piratas” de redes P2P. El número es realmente impresionante, para que os hagáis una idea entre el 2003 y el 2008 la RIAA, otras de las organizaciones más virulentas, demandó en total a 18.000 personas y si los de US Copyright siguen a este ritmo a final de año habrán demandado a unas 30.000 personas.

¿Y para qué tanta demanda? Pues ni más ni menos que para ganar mucho dinero. El “modus operandi” de este grupo es siempre el mismo y se lo tienen muy bien aprendido. Primero contactan con la productora independiente X para convencerles de que les dejen emprender acciones legales contra usuarios de redes peer to peer, después localizan/identifican a cuantas más personas mejor y finalmente empiezan a mandar cartas a diestro y siniestro en las cuales se les da dos opciones; bien ni empezar con el proceso legal a cambio de X dinero (las cifras van desde los 1.500 dólares hasta los 2.500 dólares), o bien ir a los tribunales y a ver quien gana.

¿Conclusión? Están recaudando grandes cantidades de dinero a base de miedo ya que la mayoría de personas de leyes sabe más bien poco y aunque en muchísimas ocasiones es probable que si los demandados decidieran tirar hacia delante con el proceso legal terminarían ganando, la mayoría prefiera terminar con el asunto rápidamente y pagan. Por otro lado si los demandados no pagaran y fueran a los tribunales, estos quedarían completamente colapsados y a saber cuanto tiempo tardarían en resolverse.

No sé que más se puede decir ante este vergonzoso panorama. Lo único que me “reconforta” es que tengo la certeza absoluta de que si las productoras siguen optando por estas estrategias las más perjudicadas serán ellas mismas en última instancia. Es absurdo e insostenible y mientras unos optan por seguir luchando contra lo que los usuarios demandan, otros innovan, crean nuevos modelos de distribución de contenidos que se nutren del potencial de Internet, y estos serán los que terminen comiéndose el pastel.