Llevo unos días probando un Samsung Galaxy S, que se lanzó a escala global el pasado día 1 de Julio y que junto con el Droid X y el Nexus One es probablemente uno de los estandartes de ese sistema operativo para dispositivos móviles que conocemos como Android.

Ya había probado la versión 1.6 en una HTC Magic y la 2.1 Eclair en un Milestone pero con el Galaxy S tenía puestas realmente todas mis expectativas para que Android lograse convencerme de una vez por todas. ¿Lo ha conseguido? En parte, creo que es un sistema operativo con mucho futuro, con demasiado futuro, de hecho él solito ha consguido incrementar las ventas de HTC en un 60% y ya comentamos como cada vez le iba pisando más terreno a Apple y su iOS. Y sin embargo, sigue sin gustarme, toda mi experienci a previa venía de iOS y por mucho fanboy que me llamen me sigo quedando con este último, de lejos.

Las comparaciones son odiosas, pero con Nokia que está a por uvas completamente fuera del mapa y con MeeGo que luce bien pero que todavía está muy verde, la cosa está entre Android o iOS, no hay más. Los cinco principales motivos que me echan atrás con Android:

  • Está fragmentado: Mucho, muchísimo. Tanto a nivel de interfaces, a las que ahora dedicaré otro punto, como a nivel de versiones como a nivel geográfico. Vale que hace poco esa fragmentación ha disminuido, pero en abril de 2010 más del 70% de los usuarios estaban estancados en versiones anteriores a la 2.0. A este hecho no ayuda que cada fabricante saque su interfaz propia, algunas sospechosamente parecidas a las del iOS, como la Touch Wiz del Galaxy S. Es decir, que hasta hace poco, por muy buenas y abundantes que fuesen las bondades de Android 2.0 y superiores, un desarrollador debía plantearse que sólo las iban a poder utilizar un 20% de los usuarios. Preocupante.

  • La interfaz: Para mí Ramón lo resumió perfectamente en aquella carta abierta a los fabricantes de Android. Dejad de joderla con la interfaz de usuario, no es tan complicado. Está relacionado también con lo que decía de la fragmentación, por un lado la interfaz original, luego HTC con Sense, Samsung con TouchWhiz... de nuevo las comparaciones, las odio, pero no queda más remedio, iOS es precioso, habrá a quien le guste más o menos, lo mismo con Android, pero es mil veces más usable. ¿Cómo voy a tomarme en serio un OS que me ordena las aplicaciones por orden alfabético y no en el orden que a mí me gustaría?

  • Las actualizaciones: En el Google I/O de este año pudimos ver Froyo en todo su esplendor, pero casi dos meses más tarde de momento los únicos que han podido disfrutarla son los poseedores de un Nexus One, una porción más que minoritaria. Para el Galaxy S han prometido que tendremos la última versión pero ni una palabra de cuándo sucederá, podría ser meses después. Si hay una actualización del sistema operativo que uso, la quiero ahora, sin demoras, no quiero esperar a que mi operadora o mi fabricante se dignen a facilitármela.

  • La multitarea: El eterno y cansino tema de la multitarea, la sobrevaloradísima multitarea. Cuando tienes un 1 Ghz de procesador y 512 de RAM y aún así tienes que instalar como aplicación imprescindible un task manager entonces tenemos un problema. Cuidado con esto, no digo que el teléfono no vaya, o que funcione mal, simplemente que no va todo lo fluida que se supone que debe ir, eso sin contar con que, al menos en el caso del Galaxy S, cuando voy a echar una foto se corta el reproductor de música ¿por qué? Las aplicaciones se tiene que abrir igual de bien con el teléfono a cero que con 30 aplicaciones de fondo. Si no, no le metas multitarea.

  • El Android Market: Ya hablamos de la opinión de de DVD Jon, implicado en esa maravilla de aplicación llamada DoubleTwist sobre el Market, y no puedo menos que estar completamente de acuerdo. Esto también va para Apple, los números me dan igual si la calidad de las aplicaciones es pésima, algo extremadamente común en Android. La manera de acceder a ellas y de descubrir nuevas aplicaciones así como las más populares o interesantes tampoco es buena, le hace falta un lavado de cara, otra interfaz y mejor separación por categorías.

No todo han sido malas impresiones, mañana publicaré las cinco cosas que más me agradan de Android ¿Cuántos están de acuerdo conmigo? ¿Cuántos no?