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Corría el año 2008 cuando un crucero de lujo de la empresa P&O Cruises, el Pacific Sun, se encontraba surcando el Océano Pacífico (con 1.732 pasajeros más 671 miembros de la tripulación en su interior) a unos 600 kilómetros de las cosas de Nueva Zelanda. Todo marchaba bien, la tripulación trabajaba y hablaba distendidamente mientras muchos de los pasajeros se disponían a cenar, hasta que ocurrió esto:

Lo que acabáis de ver es un vídeo del interior del mentando barco en el preciso instante que fue bruscamente zarandeado por una tormenta. En el momento que se vieron inmersos en la tormenta el capitán del Pacific Sun intentó encararla de frente, pero justo cuando estaban virando olas de 7 metros y vientos de más de 90 kilómetros por hora golpearon con virulencia la nave y todo se puso más feo: mesas, botellas, lámparas y cualquier otra cosa que no estuviera fijada fuertemente a algún sitio se convirtieron en peligrosos proyectiles.

¿Lo más impresionante? Pues que a pesar de todo solamente hubo 49 heridos de los 1.732 pasajeros (ninguno de auténtica gravedad) y la estructura del buque no sufrió daños, el día después de haber pasado la tormenta volvió a navegar. Para finalizar os dejo con otro vídeo grabado desde el exterior en el que vemos a otro barco mientras es zarandeado por una tormenta (no es la mismo barco que el primero pero podría serlo perfectamente).