Vivimos rodeados de tecnología. Dejemos de lado el ordenador, el teléfono móvil y cuanto artilugio carguemos. En serio, basta mirar alrededor en nuestra propia casa para percatarnos que todas nuestras actividades cotidianas implican algún aparato. La TV en la sala, el microondas en la cocina, la lavadora en el cuarto de servicio. Sin las tecnologías domésticas, la vida sería bastante más difícil. Los más curioso es que muchas de estas máquinas suele pasar desapercibidas, invisibles en nuestro día a día. Claro, hasta que alguna se descompone y nos mete en tremendo predicamento.

¿Has pensado alguna vez en cuál es la esperanza de vida de estos aparatos del hogar? A mi parecer, es un dato que deberíamos tener siempre a la mano. Yo sé que no vamos por la vida pensando en que necesitamos cambiar la licuadora o la estufa, pero un poco de planeación siempre viene bien. Por desgracia, casi siempre que algún artefacto tiene a bien romperse, resulta en un gasto imprevisto que nos duele en el fondo del bolsillo. Así que si ustedes son precavidos -- o simplemente curiosos -- denle un vistazo a esta lista sobre la vida útil de algunas tecnología casera:

Aparato / Promedio de vida

  • Horno de Microondas: 9 años
  • Refrigerador compacto: 9 años
  • Refrigerador estándar: 13 años
  • Lavaplatos: 9 años
  • Triturador de basura: 12 años
  • Estufa eléctrica: 13 años
  • Estufa de gas: 15 años
  • Campana de estufa: 14 años
  • Congelador: 11 años
  • Lavadora: 10 años
  • Secadora eléctica: 11 años
  • Secadora de gas: 10 años
  • Horno: 15 a 20 años
  • Calefacción eléctrica: 11 años
  • Calefacción por gas: 11 años
  • Detectores de humo: 5 a 10 años
  • Sistemas de seguridad: 5 a 10 años

Ojalá esta lista les sirva para considerar si vale la pena arreglar algún aparato en casa o si es mejor comprar uno nuevo. Si algún artefacto se encuentra cerca del final de su vida útil, quizá sea buen momento para pensar en sustituirlo (sobre todo, si consideran alguna alternativa sustentable). También es importante tomar en cuenta otros aspectos como la eficiencia o el gasto de energía. Digo, si estamos tan pendientes de cambiar el móvil o el ordenador cada que surge un nuevo modelito, ¿por qué no pensar también en las tecnologías domésticas que tanto nos facilitan la existencia?