
Soy creador. Escribo novelas, y este –junto al periodismo- es mi único modo de vida. Mis dedos presionan medio millón de veces las teclas de este Mac, y como resultado se produce un archivo de texto que, una vez editado y corregido, se convierte en un libro que se traduce a decenas de idiomas. Mi familia y la hipoteca de mi casa dependen de mis derechos de autor. Según muchos medios de comunicación, y según muchos talibanes del todo gratis, eso me alinearía instantáneamente en las filas de los que defienden ese horror legislativo, falaz e inútil conocido como Ley Sinde, que se va a aprobar contra la voluntad de cientos de miles de ciudadanos.
Eso es mentira, y gorda.
Es una más de las que llevan apareciendo en los medios durante años, especialmente durante los últimos meses. Dicen que los españoles son piratas, que va en nuestra idiosincrasia, esa famosa picaresca tan tópica y desacertada como pintarnos a todos con el traje de luces y la paellera debajo del brazo.
Para empezar, es falso que España sea el país más pirata del mundo. De hecho en software, por ejemplo, ocupamos el puesto 79, según una encuesta de la BSA, y en cuanto al resto, los estudios de la International Intellectual Property Alliance achacan un nivel de “piratería” del 20%. ¿Cómo se conjuga eso con que haya que pagar el canon en el 100% de los casos?
Tampoco es real que la piratería esté matando el cine, cuya recaudación ha crecido a buen ritmo en los últimos diez años, al igual que el resto de contenidos. También es falso que yo tenga derecho a vivir de mi obra. Lo que tengo derecho es a intentarlo.
Sí, es cierto que las nuevas tecnologías hacen desaparecer el modelo de negocio basado en soportes físicos cerrados, lo cual es normal -también desaparecieron los fabricantes de carretas cuando Karl Benz inventó el automóvil-. No, no es cierto que las páginas de descargas tengan la culpa. ¿Acaso no es patente la incoherencia que existe por parte de la industria entre acusar a las páginas de descargas de “forrarse” y no intentar hacer lo mismo?
No defiendo las páginas de descargas, pues aunque sean legales no es justo que haya quien se aproveche del trabajo ajeno. Pero no son ellas la causa de todos los males, ni mucho menos quienes las usan ladrones y proxenetas, tal y como les llaman algunos -exiliados en Miami por causas fiscales-. Por cierto, para ellos el recordatorio de que para exigir al gobierno habría que empezar por pagar impuestos aquí como hacemos los demás.
El mayor problema que existe en el mercado en español es la ausencia de flexibilidad, de ganas de crecer y de adaptarse. En una palabra, y tal como Amador Fdez-Savater percibió en su cena con la ministra, sobreabundancia de miedo. Miedo a perder el status quo, la cadena alimenticia ante un cambio de paradigma. Y sin embargo tenemos ejemplos a nuestro alrededor de que si damos un paso adelante ocurrirá justo lo contrario.
Miremos a Estados Unidos, donde se han creado tres modelos de negocio impecables y de éxito abrumador. Kindle, iTunes y Netflix. El primero es una librería virtual que vende 775.000 títulos con precios en torno a los 7 euros para las novedades, mucho más baratos e incluso gratis para los libros de fondo de catálogo. Los libros se descargan en 30” con un solo clic en el propio dispositivo, que incluye 3G gratis. El segundo –único que opera en España- es, desde hace diez años, la referencia indiscutible en la música, habiendo vendido más de 10 mil millones de canciones. Y el tercero es un videoclub virtual con tarifa plana por 6 euros al mes. Para muestra de su éxito, baste decir que los mandos a distancia de los televisores que se venden en EEUU llevan desde 2011 un botón para acceder a Netflix de serie.
¿Qué tienen en común estos servicios? Lo más importante de todo es su sencillez. Una vez registrado en el servicio, no hay que hacer nada más. Los cobros se realizan por tarjeta de crédito, con total comodidad. Las descargas son instantáneas, y la calidad está garantizada. Las películas se ven en streaming, y están siempre disponibles. Los libros están editados por casas de primer nivel. La música no lleva protección anti copia, o DRM.
A esto hay asociado un factor precio, muy importante. Conscientes de que en la era digital la competencia es mucho más dura, los norteamericanos han buscado a la perfección el “sweet spot”, ese lugar donde interseccionan las ganas del consumidor de poseer algo rápido cuanto antes sin molestarse en buscarlo por Internet y obtenerlo con mala calidad, y la resistencia a soltar la pasta. En otras palabras, un precio justo. O sea, lo opuesto a lo que plataformas como Libranda –cuyo único objetivo, como señala Juan José Millás, parece ser no vender libros- están haciendo.
De nuevo, el miedo. DRM y precios altos. Que mis distribuidores no se enfaden. Que mi cuenta de resultados no se resienta. Que la gente haga lo que yo digo porque cierro los ojos muy fuerte y lo deseo mucho. Y si los consumidores tienen otras ideas… Que el gobierno proteja mis derechos inalienables, contra viento y marea.
En lugar de crear modelos de negocio funcionales, nos dedicamos a blindar el status quo con leyes absurdas, e insultar a nuestros mejores clientes. Llamarles piratas, sinvergüenzas y ladrones. ¿Quién creen ustedes que invierte 200 euros en un lector de ebooks, alguien que no lee? Al contrario, alguien que gasta tanto al año en libros que sabe que le acabará compensando la inversión. Y si no es capaz de encontrar contenidos interesantes de pago, los conseguirá por otras vías, con lo que de no conquistar a esta persona habremos perdido de un plumazo a un consumidor clave. Lo mismo sucede con los aficionados al cine y a la música, que llevan años haciéndolo así.
El mayor reto que tiene que superar la industria cultural en nuestro país es vencer el miedo y comprender que los piratas no existen. Tan sólo personas que quieren consumir cultura y que por desgracia hoy en día no encuentran alternativas razonables. Y a lo gratis sólo puede ganarle lo sencillo. Desde luego no leyes mordaza, retrógradas, que sirven tan sólo a los intereses de unos pocos.
Por último, una reflexión como creador. Nadie llega a crear nada que merezca la pena sin haberse empapado de los que soñaron antes que él. Alejandro Sanz, en ese barrio obrero de Moratalaz que nos vio nacer a Penélope Cruz, a él y a mí, tuvo que copiarse muchas casetes en su adolescencia, igual que yo me sentaba en un rincón en la FNAC de Callao los sábados por la mañana y leía por la cara decenas de novelas que me han ayudado a ser el escritor que soy. Vivimos el advenimiento de un cambio de modelo que está dando como resultado la era más luminosa de la humanidad, y ahora mismo hay centenares de adolescentes en nuestras calles que llevan dentro de si el potencial para ser los cantantes, los escritores y directores del mañana. Ellos también están descargando. No paréis nunca de hacerlo, ni de soñar. Y a quienes soñamos primero, os digo: dejad de tener miedo y abrazad el futuro de una vez por todas.
5 propuestas para el crecimiento digital
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Creadores, abrid los ojos. Aprendamos nuestros derechos y las opciones disponibles para monetizar nuestro esfuerzo, que no son siempre las tradicionales. Internet es, ante todo, nuestro mayor portal de exposición, y el mayor mercado del mundo. Y aquellos que navegan por él no son ladrones, sino personas como nosotros, tan dignas como nosotros aunque su trabajo brille menos que el nuestro.
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Ejecutivos de la industria, estudiad los modelos que funcionan. No infravaloréis a vuestro público. No deis cosas por supuestas. La España de pandereta ya no existe. Vuestra nueva audiencia es el ciudadano digital, y este no tiene el toro encima de la tele, entre otras cosas por que es extraplana, ya no cabe. Buscad economías de escala, mejor vender cien mil copias a un euro que mil copias a diez. Y por encima de todo, no compliquéis las cosas intentando que no copien. Lo harán igual, pero si es difícil lo que no harán será comprar.
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Consumidores, tened presente que copiar no es robar, pero también que hay alguien detrás de los productos que nos hacen felices. Hay un escritor detrás de los libros, y todo un elenco detrás de una película. Si es posible y hay una alternativa sencilla a un precio razonable, cómprala. Mientras lo permita tu economía, opta por lo original. Y por favor, no digas que una película o un libro son caros para luego bajar al bar y tomarte tres mojitos a 5 euros cada uno.
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Políticos, cread programas para ayudar a los autores a monetizar sus contenidos. Incentivad la creación de modelos de negocio novedosos. Luchad contra el IVA del 18% en las descargas, contra leyes como el precio único. Reformad la ley de la Propiedad Intelectual desde cero. Abolid el canon digital.
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Para todos, no insultemos. Intentemos ponernos en el lugar del otro, pues en la actual tesitura todos tienen parte de razón. Y sobre todo, escuchemos, debatamos y reflexionemos. Que no nos cuelen más mentiras y gordas.
Juan Gómez-Jurado (Madrid, 1977) es periodista y escritor. Pasó por las redacciones de Canal +, ABC, Cadena SER y la Cadena Cope. El éxito internacional de sus novelas (Espía de Dios, Contrato con Dios y El Emblema del Traidor), traducidas a más de cuarenta idiomas, le han llevado a centrarse en su carrera como narrador. Hollywood prepara ya la adaptación de su segunda novela. Puedes seguirlo en Twitter.










Muy buen post. Claro y conciso Felicidades
iTunes existe en casi todo el mundo, y eso no impide las descargas ilegales o si?, si tu sitio de Torrents distribuyes pura musica con permiso del autor no tienen por que tirarlo.
“Mis dedos presionan medio millón de veces las teclas de este Mac” ¬¬
No conocía al autor de este artículo. Claridad de ideas, de exposición. Es un hallazgo. Como Javi S. voy a localizar un libro tuyo y vamos a probar.
Marc creo que eres el único que ha utilizado un término despectivo con un alcance tan amplio: falacia para tontos. Soy del parecer que todos acabamos hablando de nosotros mismos.
Felicito muy profundamente al autor de esta carta, es la primera vez que me siento 100% reflejado en un articulo sobre propiedad intelectural, coincido en todo.
Una nnota pesimista: Netflix pretende desembarcar en europa en breve, pero se comenta que españa puede quedar fuera al tener unos derechos de autor del doble o triple que en otros paises como francia o alemania… una señal mas de lo desencaminados que van los gestores de derechos y la legislacion vigente.
Una pena, yo veo mucho en seriesyonkis, no por gratis -que tambien- ni por su calidad -pesima- se que la mayoria abrazaria una cuota de 6 euros por ver eso mismo de forma sencilla, con claidad, y legal, porque yo tengo mi conciencia, y si bien no consigue que coja el coche y me compre el dvd por 12 euros, si que me alegraria saber que esos 6 euros van en parte al pedazo de genio que escribio tal o cual guion, por ejemplo.
Alt1040 sube en mi lista de favoritos dos puestos!
Muy buen articulo. 10 Puntos de principio a fin.
Hola. mis respetos para este post como dijo el primero un 10 de lo mejor y coherente que he leido en mucho tiempo
Excelente artículo, escrito por un excelente autor. Que además de decir la verdad, vive en el mundo de todos nosotros, el mundo real. NO, como otros pseudo autores, cantantes, y directores de pacotilla, que llevan viviendo del cuento desde siempre y habitan en “su” mundo de piratas, chorizos y ladrones …
@Bruno Nievas: He descargado tú novela, para leerla … espero que sea interesante. Y si está recomendada por Juan Gómez-Jurado, ya es una garantia :-)
Un Saludo.
Lo mejor del hecho de que mi novela esté recomendada por Juan, no es que la recomiende un escritor impresionante; es que lo hace una, aún mejor, persona.
En mi libro afirmo, en los agradecimientos, que creo que va a ser uno de los mejores escritores de la historia, cosa que cada día pienso más. Como también me reafirmo en su valía, en cualquier campo que trate.
Muchas gracias, AxL, espero que te guste… es a lo que he aspirado, al escribirla. Por supuesto, estaré encantado de conocer tu opinión. :)
Hola Lo primero : gran artículo, mas claro; agua, solo por eso ya me he descargado tu última novela y donado a SaveTheChildren mi euro, y ando buscando la manera de cuando la termine poder “donarte” otros 5 a ti, enlaza cómo hacerlo por paypal por favor @Bruno, también me descargué tu novela hace una semana y la empiezo a leer hoy (después de terminar de leer a Frank Herbert, lo tienes complicado jejejej) y también encuentro el problema de que en tu web no hay manera de “donarte” por paypal nada, soluciona eso y con gusto cuando la termine si me gusta te “dono”. Como mucha mas gente ando escribiendo un libro (ya planté el árbol y monté en globo) y ni por un momento se me había ocurrido ganarme la vida con ello, solo con que una sola persona se lo lea y lo pase en grande con él me doy por satisfecho y me ha gustado la web de Bruno como ejemplo claro de descarga y accesibilidad directa al autor… Un saludo y da gusto ver como un vecino de Moratalaz (soy de Vicálvaro) tiene la mente abierta a la nueva realidad
Excelente artículo, mis sinceras felicitaciones.
Es de los mejores -si no es que el mejor- artículo sobre el tema que he leído, sobre todo por que no solamente se queda en denunciar las percepciones equivocadas que la industria tiene del mundo digital sino que realiza unas excelentes propuestas para todos los involucrados en el tema -que al final somos todos-.
Muchas gracias a todos por vuestros comentarios, y sobre todo a Eduardo Arcos por hacerme un hueco en Alt1040 para decir la verdad.
Cuánta razón. Hace falta más comunicación entre la industria y consumidores y, por supuesto, entre gobierno y ciudadanos (pero esto último es imposible).
Por cierto, muy bueno tu libro: Espía de Dios. (comprado original en una tienda, jeje).
Un saludo.
De 10 el artículo
Una opinión personal, yo soy de los que aun leen libros en papel, he leído PDFs pero no se siente igual que tener el papel en la mano, sin embargo, tengo la costumbre de buscar los libros primero en google y descargarlos, leer el primer capítulo rápidamente y si el contenido de verdad me interesa voy a amazon y compro el libro, amazon cuenta con una opción para ver el contenido de algunas páginas lo cual me parece un gran éxito, sin embargo aun no esta para todos los libros :S
por lo menos en mi país el impuesto para importar un libro es del 1% y me resulta mucho más cómodo comprarlo en Amazon que comprarlos dentro del país :S
lo contrario ocurre con los CDs y DVDs, que el impuesto es muy alto, por lo que la alternativa de no comprar el disco sino más bien descargar el mp3 (de manera legal, {igualmente uso amazon para esto}) es aun mucho mayor, más aun por el hecho de que no tienes que comprar un disco con 10 canciones de las cuales solo te gustan 2 ó 3 de ellas sino más bien la canciones de tu agrado.
Sin duda la era digital nos ofrece un nuevo modelo de negocio al cual debemos adaptarnos, sin embargo veo en algunos casos, gracias a Dios pocos, en que la gente por falta de conocimiento y cultura digital aun tiene miedo de realizar una compra en línea, ya que temen perder su dinero.
Quería añadir que, lamentablemente lo de no comprar por internet no se debe tanto a la falta de cultura digital, más bien a las miles de web falsas que se dedican a estafar a los consumidores. Y por desgracia esas seguirán apareciendo.
Muy buen artículo.
También hay, y no se nombra, Steam, una plataforma de distribución digital de videojuegos. Es la pionera en este ámbito.
Definitivamen el mejor post que he visto desde hace unos meses en ALT1040!
Estas deberian ser las bases de la cultura y del copyright, un buen balance, no barbaridades como la ley Sinde y HADOPI.
Cómo te molan los baños de populismo, Juan. Lo pintes del color que lo pintes, con tus aportaciones más o menos razonadas y razonables -tampoco es que descubras la rueda- omites un aspecto esencial del asunto: de nada sirve que el creador acepte ser consciente de cambio que se avecina y esté predispuesto a afrontar el esfuerzo de cooperar con él y que incluso dé su visto bueno a la promoción de iniciativas y colabore activamente con ellas mientras exista alguien -y no hablo de uno ni de dos- que se arrogue el derecho a gestionar una obra al margen de su autor despreciando el lugar de éste en la cadena. Y en este país son legión. Ante esa completa ausencia de respeto sólo cabe una opción: pelear por lo que es tuyo. Porque una relación fructífera debe establecerse siempre de igual a igual y en este caso no resulta así. En este caso, el balón con el que juega el partido es del creador pero los matones del barrio son los que se empeñan en poner las reglas del juego. Te sugiero que hagas una prueba: pon en tu web dos enlaces, uno al lado de otro. Uno que apunte a uno de tus libros en Apple Store o Amazon -donde me consta que se encuentran a un precio más que razonable- y otro que permita bajárselo gratis de tu web. Estudia durante un par de semanas dónde pincha la gente (teniendo en cuenta que el acceso a uno sería igual de sencillo que el otro) y luego saca tus propias conclusiones.
Dos cosas. Primero, no es cierto que la gente se lleve nada del huerto, es que al dueño no le da la gana poner la tienda ni se le pueden poner puertas al huerto, que es demasiado grande.
Segundo, aunque fuese razonable aplicar métodos del Siglo XIX a Internet, que no lo es, nunca, repito, nunca, se conseguirá algo bueno haciendo algo intrínsecamente malo.
Sobre el experimento de que hablas, no es la primera vez que lo hago. Llevo más de un año haciéndolo, de hecho, por otras vías. Y creeme, te sorprenderían los resultados.
Me gustaría conocer tu nombre.
Mi nombre, Juan, al igual que el de muchos otros que te han jaleado este artículo y a quienes no le has preguntado el suyo, es completamente irrelevante. Respecto a tu argumentación, tú mismo dejas traslucir la importancia de que el autor se involucre en ese proceso de nuevo futuro que tenemos a la vuelta de la esquina. Y no voy a quitarte la razón en ello. Lo que ocurre es que resulta difícil estar dispuesto a involucrarte cuando caes en la cuenta de que tu opinión como parte integrante de la cuestión es despreciada de forma sistemática, cuestión doblemente reprochable cuando eres tú el que aportas las naranjas con las que se hace el zumo. No estoy en contra de las nuevas tecnologías ni soy tan ciego como para no ver las bondades de modelos alternativos de negocio. No soy tan necio. De lo que estoy en contra es de que se me integre en la maquinaria sí o sí por imposición popular. Al fin y al cabo comparto sentimiento con aquellos a los que les duele que le impongan la ley Sinde. A ambos nos duelen las imposiciones. Pero como autor de una obra creo que me he ganado el derecho a decidir sobre ella. Y decidir no verla en Megaupload. O a lo mejor decido que sí. Pero es mí decisión.
Sé que resulta imposible adivinar el futuro pero podemos tratar de hacer un ejercicio de futuribles, un ejercicio de ficción: si opciones como Netflix se implantan en España, ¿Crees que dejarán de existir webs como SERIESYONKIS o Cinetube? ¿Qué crees que ocurrirá con los creadores que, asumiendo las consecuencias por voluntad propia, por el motivo que sea, deciden que no quieren integrar sus trabajos en la plataforma? ¿Respetaran su voluntad o seguirán pasando de él? ¿O seguiremos encontrando su obra en las web antes mencionadas en contra de su voluntad porque siempre existirá un libertador cultural que se crea con más derecho que nadie?
A eso me refiero.
Pd. No he encontrado en tu web los enlaces gratuitos a tus obras. Seguiré buscando que a lo mejor hoy estoy un poco torpe.
Pero ¿cómo no voy a entender tu postura si yo mismo he sentido lo mismo en muchas ocasiones? Otra cosa es que la reflexión y el estudio continuado de la cuestión me haya llevado finalmente a pensar lo que escribo arriba. No quede más remedio que adaptarse a los tiempos, que no tienen por qué ser malos. Amazon ya vende más digital que en papel. Aquí, mientras, estamos a verlas venir.
No sé qué sucederá cuando haya modelos viables y razonables. Espero que cosas buenas. Si para entonces no es así, entonces la solución será la misma que ahora no se aplica: reflexión, diálogo, construcción…
No estoy de acuerdo contigo, “un autor”. Yo soy autor en potencia también, y me he dado cuenta que no podría luchar contra la “piratería”, que es el derecho que todos tenemos a compartir todo. Por lo tanto, yo no lucharía con que piratearan mis obras, que ya, quien las compre de todas formas las estará comprando y si tuviesen mucho éxito, creo que los derechos por explotación serían suficiente. No puede uno luchar contra “todos”, por más que quisiera. De lo contrario, me vería tan ridículo como Prince.
Que no dispongas de los medios adecuados para erradicar una injusticia ni la legitíma ni la convierte en menos injusta. Tampoco disponemos de medios para erradicar la mala educación o el olor de piés y eso no lo convierte ni en aceptable ni, como ocurre en este caso, algo digno de ser reivindicado. Lo de “si no puedes con tu enemigo, unete a él” puede ser muy práctico ante una situación que te supera ampliamente pero eso no la hace más honesta. Ni más justa.
Este articulo es muy interesante, cuando lo estaba leyendo solamente se me ocurría la travesía de imprimirla e ir a repartirla a todo mundo ambulante.
Me atrevo a decir que es lo mejor que eh leído en alt11040 y con orgullo es lo mejor que eh leído en el año.
Me gusta redactar y leer, pero sobre todo escuchar. No diré quien soy ni que eh echo, estoy aquí para compartir la misma idea y comprender lo que aún no lo haya echo, porque así es como evolucionamos, algo que a todo mundo nos cuesta trabajo hacer, “escuchar”.
Con los tres modelos de negocio antes mencionados por el Sr. Juan, estoy de acuerdo y no dudo su imparable triunfo, pero quisiera agregar otro que creo que va más adecuado a lo que se quería plasmar en la nota, Spotify
Spotify es el veo más adecuado para aplicar en la industria de la música, pues con unos cuantos euros al mes, tienes derecho a escuchar toda la música disponible en este servicio con la posibilidad de escucharla también offline y en smartphones, estoy un poco en desacuerdo con iTunes pues en esta tienda cada canción que te venden es de igual presio como si lo hicieran por medio fisico, solamente como plus es que es accesible en cualquier momento y en cualquier hora. Tanto Spotify como Netflix trabajan de igual manera, atraen millones de suscriptores pagando cuotas bajas pero fijas para que todo usuario tenga acceso a TODO su contenido, nadie pierde! Agregandosele a este modelo de trabajo el reciente proyecto español “24symbols” que también antes mencionaron.
Es así como veo yo el avance en un futuro próximo, talvez en españa se estén complicando las cosas, para muchos les parecerá infernales y para otros tanto un paraíso. Muchos quieren hacer dinero y otros quieren crear arte, pero todos sabemos cual va a triunfar, o no? La cultura y el arte nosotros la hacemos y solo nosotros sabremos como distribuirla al crearla, si la queremos arrojar al rio esta bien, pero lo que si es cierto, es que en menos de 10 años, esta ley no valdrá ni un churro, y en todo el mundo la unica pelea que habrá es por saber quien tendrá el gadget más actual y funcional para reproducir todos los modelos de trabajo en cuanto a material digital.
Esto es apenas el inicio del futuro, y no dudo que muchos quieran incrustarse en los libros de historia, pero eso no importa, importa el ahora y el futuro solamente.