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A cualquiera de los que vivimos en una gran ciudad (o no tan grande) nos basta con echar un vistazo por la ventana para admirar el paisaje urbano, los edificios, las calles, los coches, la gente... y sin embargo probablemente nos estemos olvidando de otro paisaje mucho más distinto y misteriosos que se nos suele pasar por alto, el que conforma el espectro de redes y señales no visibles. Argumentando que precisamente una de esas señales, la señal WiFi, forma ya parte inseparable y fundamental de las ciudades modernas, un equipo de noruegos capitaneados por Timo Arnall dentro del Proyecto Touch, que precisamente tiene objetivo analizar las interacciones humanas con tecnologías como RFID y NFC ha creado Immaterials: Light painting WiFi un proyecto en el que se propusieron 'retratar' cómo estaba repartida esa señal por un barrio de Oslo con un curioso invento y a través de fotografías de larga exposición, el resultado es tan bonito como curioso.

Cómo podéis ver en el vídeo, todo se basa en un palo de 4 metros de alto que tiene añadidos una serie de LEDs que se van iluminando progresivamente según la fuerza de la señal WiFi, a más LEDs encendidos más señal. Después no hay más que fijar una cámara e ir realizando capturas de larga exposición para ir viendo como se distribuye esa señal. El equipo destaca como las zonas residenciales tienen muchos más tipos de redes pero con un alcance mucho menor, lo que da lugar a unos dibujos más variados y con más picos que en los grandes campus universitarios, donde la señal es más grande y más uniforme. No sé si alguno habréis mirado 'al aire' alguna vez y os habréis preguntado qué distinto sería nuestro mundo si pudiésemos ver todas esas señales, no sólo las WiFi, sino las de radio, televisión, buen, pues esto es una bonita aproximación (aunque no las dibuje directamente en el aire por así decirlo, únicamente a señal de esta). Es maravilloso como un concepto tan simple pueda dar resultados tan espectaculares.