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Hoy, 4 de mayo de 2011, es el Día de Star Wars, sí, y también el día en el que una serie de grupos activistas comandados por la Free Software Foundation (FSF) le dice al mundo que el DRM es un grillete digital que restringe nuestras libertades como creadores y consumidores de cultura y tecnología. La justificación esencial del movimiento se encuentra en estas palabras dichas por Richard Stallman hace unos meses:

El DRM ataca tu libertad en dos niveles. Su propósito es dañar tu libertad al restringir el uso de copias de tu propio trabajo. Significa el uso de forzado de software propietario, lo que significa que tu no controlas lo que hace. Cuando las compañías se organizan para diseñar productos que nos restringen, nos tenemos que organizar para defendernos.

Desde el sitio Defective by design, la FSF organiza una serie intensa de actividades. Por ejemplo, etiquetar con "defectivebydesign" artículos con DRM vendidos por Amazon, incluso reunir gente para protestar con pancartas frente a tiendas de Apple, Best Buy, o cualquier otro dedicado a vender dispositivos con DRM. También crear pegatinas como esta --muy buena, por cierto-- del iBad del señor Jobs:

Las tecnologías DRM --es decir, de gestión de derechos digitales-- son diseñadas para imponer límites en el uso de contenidos digitales. Sus usuarios son fabricantes, entidades pro-copyright, editores, autores, etc. En términos prácticos, el DRM es una protección contra la copia, un sinsentido para los tiempos que corren en los que Internet es la gran "maquina de copiar información".

Al final del día el DRM sólo retarda el acceso a la información, es sólo cuestión de tiempo para que un hacker, por ejemplo, abra el candado y libere la información en un red P2P para todos. Además implementar DRM es costoso y se refleja en el precio del producto final, un pago extra que nada tiene que ver con lo que el usuario quiere comprar. Peor aún, el contenido protegido con DRM servirá hoy, pero nadie sabe si lo hará mañana, con otros dispositivos o tecnologías. Es como tirar libros a la basura porque la tinta "ha caducado". Este vídeo lo ilustra a la perfección.

Según Jason Self, para ser libre como el software libre, la cultura debe respetar cuatro libertades:

  • de usar el trabajo y disfrutar los beneficios de usarlo
  • de estudiar el trabajo y aplicar el conocimiento adquirido de él
  • de hacer y redistribuir copias, parciales o totales
  • de hacer cambios y mejoras, y redistribuir trabajos derivados

Cada uno de ellas es una razón para luchar contra del DRM, hoy y siempre.