
El Pentágono, a través de la Microsystems Technology Office (MTO) y la Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA), lanzó una convocatoria abierta para participar en el programa Living Foundries (algo así como Fundiciones de Vida). El objetivo es llevar la biología a la ingeniería; en específico, construir una plataforma que permita hacer de los sistemas biológicos una tecnología manufacturable, tanto como si de chips de tratase. El Pentágono quiere auspiciar grandes ideas al respecto:
Llevar la producción biológica a un espacio ingenieril donde el único límite es la creatividad del diseñador. Living Foundries intenta habilitar la producción bajo demanda de materiales nuevos y de alta calidad, así como dispositivos y capacidades para el Departamento de Defensa.
Los EE. UU. quieren entrar de lleno al terreno de la fábricas biológicas, bioingenieria, biometariales, bio-algo-basado-en-genes y seres vivos, y con esto dar el siguiente paso hacia una era ulterior de materiales y dispositivos inimaginables.
Justo ayer en el post de Ghost in the Shell reflexionaba sobre el asunto del ADN cómo auténtico código fuente biológico y nosotros como el receptáculo que hace las veces de disco de almacenamiento y procesador ejecutante de esa instrucciones. (Es más, yo diría que tenemos equipo de cómputo en cada célula: en suma una supercomputadora que procesa tareas en paralelo.) El punto es que, como dice el Pentágono, con módulos de código biológico como bloques básicos de construcción de bioapps, la imaginación es el límite.
Entonces estamos por ver máquinas biológicas con funciones precisas, delimitadas, quizá reunidas en bibliotecas y frameworks de software, para la creación de aplicaciones. Incluso sistemas bioperativos que administren procesos biológicos para el uso óptimo de recursos. Sistemas autogestionados que se reparan a sí mismo, aprenden de sus errores y evolucionan.
Por supuesto, con esto seguirán peleas como el biosoftware libre vs. el privativo, patentes y propiedad intelectual. Tal vez sean creados nuevos seres vivos que le pertenezcan al estado y otros de libre distribución, sociales, reproducibles por los entusiastas.
Todo esto a la vuelta de la esquina.










El “mundo feliz” de Aldous Huxley, cada vez mas cerca…
Que escalofrios los que acabe de sentir luego de leer esto… it’s evolution, baby!
Bien, vamos avanzando. La bioetica es inservible, basta con aplicar la legislación normal. La bioética, se diga o no, tiene como fundamento la religión, y la religión no es más que un lastre que impide el progreso humano en aras de viejos preceptos que en su día tenian cierta utilidad, pues eso, viva la ingeniería biológica.
Bastante relacionado con el tema, y bien documentado, aconsejo el libro Next de Michael Chrichton. Alli plantea un posible escenario de que pasaria con la bioingenieria. En otro libro que tambien lo trata es Presa. Asi que nada nuevo bajo el sol.
A ver, tal cómo las películas, seres biológicos y evolutivos que son creados para servir, pero luego se reusan a ser exclavos del sistema y terminan haciendo guerra y controlando el mundo, sólo por ahorrarse un sueldo.
ya se we, sólo falta que haya personas que los apoyen diciendo que tienen derechos asi como dicen de los animales
No sé con qué armas se luchará en la tercera Guerra Mundial, pero sí sé con cuáles lo harán en la cuarta Guerra Mundial: arcos y flechas. “Albert Einstein”.
espero que el señor los perdone