En los últimos meses diversas agencias espaciales y sus máquinas de alta tecnología han registrado toda clase de erupciones solares; las hemos visto grandes, muy grandes e incluso una acompañada por un eclipse, pero ninguna como la del siguiente vídeo que ha dejado un poco fuera de juego a la comunidad científica por su espectacularidad y naturaleza.

Las imágenes que acabáis de ver fueron capturadas por el telescopio espacial Solar Dynamics Observatory (SDO) de la NASA y como decía muestran una nueva erupción solar que tuvo lugar ayer la cual destaca sobre las registradas hasta ahora no por su virulencia (se han registrado otras bastante más potentes) sino debido a dos razones desconcertantes: la primera es que los datos indican que en muchos lugares de la erupción había materiales “fríos” y la segunda que una gran parte del plasma generado no fue eyectado al espacio, en vez de eso volvió a caer e interactuó con la superficie del Sol (de ahí esa gran nube que se ve extenderse sobre el astro rey en el vídeo).

Además el material no cayó a plomo atraído por la fuerza de la gravedad como cabría esperar sino que descendió siguiendo los campos magnéticos y, rematando la jugada, una parte importante del plasma se desvió hacia las conocidas como regiones activas del Sol (o dicho de otra forma, el campo magnético de las regiones activas “succionó” parte del plasma generado por la erupción hacia su interior).

Ahora solamente queda esperar a que los científicos estudien más detalladamente todos los datos del SDO para ver si consiguen dar respuesta a las incógnitas. Por otro lado se espera que el resto del material de la erupción que sí fue expulsado al espacio llegue a la Tierra entre hoy y mañana pero no causará daños.