Jake Lonergan despierta en medio del desierto. Observa a su derredor. El sol abrasador, el polvo en el aire. No recuerda nada: lo único que le queda de su memoria es el retrato de un mujer. En su muñeca izquierda tiene una especie de grillete, un raro brazalete metálico que no consigue quitarse. Un grupo de forajidos se acerca y lo amenaza. En menos de 30 segundos, Lonergan los muele a golpes, en una secuencia que exuda testosterona. Se roba la ropa de sus atacantes, se arregla y marcha al pueblo más cercano como si nada.

Cowboys & Aliens es una película que llama la atención por la premisa. ¿Cómo sería una invasión extraterrestre si hubiera ocurrido en la época del Salvaje Oeste? Los ataques alienígenas son lugares comunes dentro de la cinematografía de Hollywood, pero rara vez son abordados desde una época diferente a la actual (o a un futuro distante). La trama es una adaptación de la novela gráfica homónima, publicada en 2006 y escrita por Scott Mitchell Rosenberg, Fred Van Lente y Andrew Foley. Aunque la historia del cómic es diferente, se mantuvo la idea central: una resistencia humana de vaqueros e indios contra la invasión.

El proyecto llegó a manos de Jon Favreau, el encargado de las dos primeras entregas de Iron Man. En el elenco resaltan como protagonistas Daniel Craig, quien encarna al pistolero Jake Lonergan; Harrison Ford, un empresario ganadero que fue coronel durante la guerra; y Olivia Wilde, una mujer enigmática cuyo pueblo fue arrasado por los extraterrestes. Con la premisa, el director, los actores y 163 millones de dólares de inversión, ¿qué puede salir mal? Si quiere saberlo (y no le importan un par de espóilers), prosiga su lectura.

La apuesta de Favreau fue irse hacia el género western, algo que puede ser percibido tanto como un acierto y un error. De entrada, hay que quitarse la idea de que veremos un filme divertido. No. La cinta prácticamente no tiene momentos de gracia, salvo un par de bromas por parte de un sobreactuado Sam Rockwell. Fuera de eso, la película apuesta a la acción; y en ese sentido, ha elegido muy bien a Craig y a Harrison como principales. Ambos se lucen en lo que saben hacer: dar golpes a diestra y siniestra.

Así, la cinta se torna por muchos momentos como pesada, debido a la ausencia de recursos cómicos. Sin embargo, ese fallo no es problema del director, sino del guión. Durante la primera parte, la película nos expone cómo es el Viejo Oeste, lleno de hombres corajudos, valientes y rudos; donde la ley es la bala y sólo sobrevive el más macho de los machos. Después viene la aparición de los extraterrestres, quienes como luces en el cielo se roban a los seres queridos de los protagonistas. La película, por consiguiente, se reduce a ese viaje para recuperar a su gente, mediante el cual vemos el desarrollo de los personajes. Nada nuevo en el horizonte.

Sin embargo, hay que aplaudirle a Favreau que nos entrega unos muy buenos antagonistas. Los extraterrestres son retratados como implacables, en un afán de conquista completamente utilitario. La invasión es por los recursos --en este caso, el oro--, así que no hay ningún interés más que el de exterminar a la raza humana para quedarse con este metal. En ese sentido, es un atino: no se trata del afán de conquista que vemos en tantas cintas, sino del mero propósito de aprovechar y explotar. Algo que, curiosamente, nos parece tan humano.

Por desgracia, la abundancia de clichés y giros predecibles no dejan que la historia despunte a su máximo potencial. Se queda más enclavada en el filme de acción con tintes de sci-fi, apenas aderazada con momentos de suspenso. A pesar de su ritmo lento, la evolución de algunos personajes (en especial, el de Harrison Ford), mantienen a flote la película; en tanto que otros (como el de Olivia WIlde), son para el olvido. Al final, se convierte en una buena cinta para desenchufarse un rato, si se tiene la paciencia para sobrevivir la primera hora de metraje. Después de todo, algo tiene de entretenido mirar a James Bond y a Indiana Jones repeliendo a los alienígenas, sólo que con sombreros, pistolas y caballos.