Google compra Motorola Mobility, la división de móviles de la compañía, por 12.500 millones de dólares. Esa es la noticia del momento, y lo es por una razón bastante obvia: estamos ante una adquisición que afecta no solamente a los dos implicados sino también a un número muy importante de fabricantes de teléfonos móviles, concretamente a todos aquellos que han apostado por Android, el sistema operativo para móviles medio abierto de Google (para que os hagáis una idea, al día se activan más de 550.000 dispositivos Android a través de 39 fabricantes y 231 operadores en 123 países).

Tras el bombazo las reacciones de los fabricantes que hoy día cuentan con terminales Android entre su oferta llegaron rápidamente y todos los que se han manifestado hasta el momento concuerdan en que la adquisición es una buena noticia. Tiene lógica ya que Larry Page dejó claro que:

Esta adquisición no va a cambiar nuestro compromiso para ejecutar Android como una plataforma abierta. Motorola seguirá siendo titular de una licencia de Android y Android permanecerá abierta

Y además el movimiento es beneficioso principalmente porque:

  • Con la compra Google se mete de lleno en el negocio del desarrollo de hardware lo que mejorará la competencia y se acelerará la innovación.
  • Google acaba de fortalecer su cartera de patentes sobre tecnología móvil al adquirir todas las de Motorola, lo que facilita a los del buscador proteger mejor Android frente a los ataques de Microsoft y Apple.

Es evidente pues que el movimiento en el futuro cercano va a ser beneficioso para los fabricantes, pero la unión de las dos compañías también ha dejado muy claro que la intención de Google es convertir el mercado móvil en una de sus grandes vías de ingresos; y es que aunque Android se ha extendido como la pólvora, la fórmula de la publicidad para conseguir dinero a través del sistema operativo no ha funcionado muy bien como demuestra que el SO representa tan solo el 5% de la capitalización de mercado de Google. Si partimos de esta base y pensamos a largo plazo entonces es cuando comienzan a aparecer algunas sombras sobre los fabricantes.

El primer fantasma en el que la mayoría ha caído ha sido en el de la fragmentación --que lleva persiguiendo a Android desde el principio-- porque seguramente se hará notar rápido. Al comprar Google la mítica Motorola los primeros pasan a controlar absolutamente un segmento de los dispositivos Android que verán el mercado los cuales saldrán con la última versión del sistema de Google, serán actualizados antes que los del resto y a la fuerza responderán mejor que la competencia. Y aquí da igual lo que diga Google, tenemos el ejemplo del Google Nexus S, terminal creado por Samsumg en colaboración con Google que ha sido actualizado hace meses mientras el resto todavía siguen esperando por esas mismas actualizaciones. Es decir, que presumiblemente en cuanto comiencen a aparecer nuevos terminales creados por la unión que nos ocupa, asistiremos al nacimiento de un 
mercado Android con claras ventajas competitivas respecto al resto de dispositivos.

Por otro lado el segundo gran fantasma es el de la posibilidad de que Google deje de proporcionar los llamados certificados Google que dan acceso a todo el potencial de Android (por ejemplo si un terminal no obtiene la certificación, se queda sin acceso a la Android Market) que sería similar a dejar de proporcionar licencias del software que sea a los revendedores. Aunque a priori quizás suene fuerte existen casos que demuestran que la estrategia de competir y licenciar al mismo tiempo puede no funcionar. Por ejemplo en los 90s Apple licenció Mac OS con el objetivo de que el sistema operativo ganara más peso en el mercado, pero surgió el miedo de que los clones de alta gama canibalizaran las ventas de los equipos propios que más márgenes de beneficio les dejaban y finalmente Jobs decidió poner fin al programa al considerar que era demasiado tarde para emular un modelo de distribución como el de Microsoft que chocaba con la filosofía de Apple que desde hacía tiempo venía generando ingresos principalmente mediante la comercialización de hardware.

Además Google también demostró en su día al decidir no publicar el código de Android Honeycomb para la comunidad que por encima de todo están sus intereses (no se podían permitir que su software llegara a quedar mal parado ante la posibilidad de que alguna compañía lo implementara mal en sus dispositivos por hacerlo antes de tiempo) y la opción de un fork, aparte de suponer una dificultad para el desarrollo del negocio por lo que dudo si lo lanzarían, serviría de poco al resto de fabricantes a la hora de competir.

En definitiva Google, como cualquier compañía, vela por sus intereses en todos los sectores donde participa y con la compra de Motorola acaban de meterse de forma definitiva en el mercado móvil con el objetivo de hacer cuantos más euros mejor. Dicho de otra forma, van a competir con uñas y dientes y aunque actualmente siguen necesitando a todos los fabricantes posibles para potenciar el ecosistema Android, la fragmentación siempre los tendrá un paso por detrás y si la alianza funciona Google dependerá cada vez menos de ellos convirtiéndose la decisión de dejar de brindar un Android completo y funcional en algo muy apetecible (la estrategia seguida por Twitter con su API sirve para ejemplificar cómo una gran compañía puede darle la espalda en cualquier momento a empresas de las que en cierta manera se nutrieron en pos del beneficio propio).