Entre el MacBook Air, por elegir un modelo actual de portátil ligero, y el Epson HX-20 o el Osborne I, existe un salto tecnológico enorme que se ha ido dando durante treinta años con un mismo objetivo: ofrecer al usuario la capacidad de acceder a un computador independientemente de la ubicación y, además, mediante un dispositivo de fácil transporte. Aunque hasta ahora nos hayamos detenido en dos modelos de 1981, realmente, el concepto de ordenador portátil es anterior, de hecho, ya se empezó a trabajar en un diseño entre 1968 y 1972, el Dynabook, una idea que IBM evolucionó y que lanzó comercialmente en 1975 bajo el nombre de IBM 5100.

Ibm5100

El IBM 5100 fue el primer ordenador portátil de la historia que salió a la venta, concretamente, en septiembre de 1975, fruto del trabajo del proyecto SCAMP (Special Computer APL Machine Portable) que desde 1973 perseguía la fabricación, en serie, de un computador portátil.

El portátil, de 22.6 kilos de peso y 64 KB de RAM, incluía un procesador de 16 bits conocido como PALM (Put All Logic in Microcode) e integraba, en un único chasis, un teclado, un monitor CRT de 5 pulgadas y una unidad de cinta. Además, el sistema operativo se almacenaba en una memoria ROM (de varios cientos de KB) y se ofrecía con tres soportes distintos de lenguajes de programación: APL, BASIC o ambos (para ello se incluía un interruptor en el frontal que permitía conmutar entre un soporte u otro). ¿Y por qué dos lenguajes de programación? Según cuentan las crónicas, el APL de IBM no era sencillo y, durante las pruebas del IBM 5100, Donald Polonis (uno de los beta testers) comentó que un portátil tenía que ser sencillo si realmente se buscaba que se vendiesen muchas unidades, por tanto, había que añadir algún lenguaje que popularizase su utilización.

Hasta el lanzamiento el IBM PC en 1981, es decir, seis años más tarde, no integrarían componentes de terceros, por tanto, el interior del IBM 5100 está repleto de circuitos integrados diseñados expresamente para este portátil. Teniendo en cuenta que los portátiles se podían adquirir en base a tres configuraciones de soporte de lenguajes de programación y, además, según cuatro configuraciones de memoria RAM (16 KB, 32 KB, 48 KB o 64 KB), IBM presentó en el mercado un portátil con 12 posibles configuraciones y, por tanto, con unos precios que oscilaban entre los 8.975 dólares de la época (6.286 euros) y los 19.975 dólares (13.982 euros).

Además de la unidad de cinta y el monitor integrados, el IBM 5100 incluía una salida para monitor externo (mediante un conector BNC que ofrecía una señal a 60 Hz, lo cual entraba en conflicto con televisiones PAL) y, como periféricos, lanzó el Communications Adapter, un módem de conexión a sistemas remotos, y, para el ámbito universitario, una tarjeta de adquisición de datos (denominada Acoplador de Dispositivos de Investigación y que se definió en un artículo de investigación de 1977).

IBM, realmente, tiró la casa por la ventana con este modelo de portátil porque intentó facilitar mucho su uso en muchos sectores. Prueba de ello fue el lanzamiento de tres bibliotecas (Problem Solver Libraries) con rutinas matemáticas, estadísticas y financieras que facilitasen el procesamiento de datos y que se distribuían en cintas magnéticas. Por otro lado, pensando en la compatibilidad con otros computadores y, sobre todo, en una reducción de los tiempos de desarrollo, se incluyó un emulador de microcódigo. ¿Un emulador? ¿Para qué? La idea era muy interesante, puesto que el IBM 5100 era capaz de emular las funcionalidades de los mainframes System/370 de IBM y de los minicomputadores System/3, por tanto, se podrían reaprovechar aplicaciones desarrolladas para estos sistemas y ejecutarlas en el IBM 5100.

Para ser 1975, 22.6 kilogramos de peso era todo un hito tecnológico y, desde luego, IBM lanzó al mercado un producto único que ofrecía a las empresas la ansiada portabilidad. Este producto estuvo vigente durante 7 años y fue retirado de la venta en 1982, dado que en 1978 se presentó su sucesor, el IBM 5110.

Hoy en día, el IBM 5100 es una ansiada pieza para coleccionistas.