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Un error del programa espacial ruso podría poner en riesgo la operación de la Estación Espacial Internacional (ISS). El pasado 24 de agosto, el Progress 44, una nave con suministros, sufrió un desperfecto que le impidió llegar a su destino. El defecto parece estar situado en el cohete Soyuz-U. Aunque este tipo de propulsor únicamente se emplea en vehículos no tripulados, su diseño es muy similar al Soyuz-FG, el cual se emplea en las naves destinadas a enviar personas al espacio.

El problema radica en que la NASA ha delegado en los rusos las responsabilidad de transportar a sus astronautas a la Estación Espacial Internacional. El fallo del Progress 44 ha disparado las alarmas, pues por su semejanza, también los Soyuz-FG tienen que ser sometidos a revisión. La NASA ha anunciado que el choque de la nave con suministros no afectará a los seis tripulantes de la ISS, ya que cuentan con suficientes provisiones para sobrevivir. Entonces, ¿dónde está el problema?

La situación es la siguiente: los seis astronautas en la Estación Espacial Internacional tienen programado su regreso en los próximos meses. Al no poder enviar a nuevos tripulantes, la estación quedaría completamente vacía a mediados de noviembre. Los tripulantes actuales tienen garantizado su pase de vuelta porque hay dos naves Soyuz a su disposición en la ISS; pero necesitan cumplir con su calendario de regreso porque estos vehículos sólo pueden permanecer 200 días en el espacio.

De este modo, la última fecha de vuelta sería en noviembre. Si el problema de los rusos no se resuelve antes, entonces la estación quedaría abandonada. Afortunadamente, la NASA podría operar la ISS de manera remota indefinidamente --aunque, por supuesto, preferirían que hubiera presencia humana calificada--. Lo que se pondría en riesgo es la investigación científica, pues sin tripulación a cargo, los (costosos) proyectos a bordo se verían interrumpidos.

Por esta razón, la NASA ha urgido a la iniciativa privada de Estados Unidos para que desarrollen un "taxi" espacial, el cual podría llegar en 2015. Desde hace meses, el programa espacial ruso ha presentado diferentes problemas (¿qué fue de esos buenos tiempos de la Unión Soviética?), lo que ha complicado la cooperación entre ambas naciones en la exploración espacial. Esperemos que Rusia consiga resolver la situación de los cohetes antes de que la Estación Espacial Internacional se convierta en una nave abandonada sobre nuestras cabezas.