La adquisición de Motorola Mobility por parte de Google fue la noticia de este lunes. Ahora que ha pasado un poco la primera impresión, comienzan a salir los detalles de la operación. Uno de los más interesantes es que los de Mountain View no eran los únicos con una oferta sobre la mesa. Microsoft era el otro postor interesado en hacerse de la división de móviles de Motorola.

Uno de los puntos que más se destacó sobre la transacción de Google fue la ganancia de todo el archivo de patentes de Motorola, el cual le servirá a la empresa como protección contra las constantes demandas a fabricantes que utilizan Android --en especial, la que se cierne sobre la Motorola Xoom--. Al parecer, Microsoft estaba interesado en hacerse de este arsenal para armar a su departamento legal y lanzarse en contra del sistema operativo de Google. El mismo Larry Page explicó que uno de sus objetivos con la compra era el fortalecimiento de la cartera de patentes para combatir el asedio jurídico de Apple y Microsoft.

De hecho, fue la posibilidad de que los de Redmond compraran la división de móviles de Motorola lo que atrajo a Google hacia las negociaciones. Al final, el trato propuesto de los googlers fue mucho más tentador, debido a que no sólo se concentraba en el tema de las patentes --como suponía Microsoft-- sino también en continuar con el desarrollo de hardware. La negociación duró sólo cinco semanas, con Larry Page y Sanjay Jha como principales protagonistas --aunque se dice que Andy Rubin, ingeniero jefe de Android, también participó--. La compra cerró como todos ya sabemos: con 12.5 mil millones de dólares de por medio y una noticia que conmocionó al mundo tecnológico.

Sin embargo, Microsoft podría verse beneficiado por la compra de Google de cierta manera. La adquisición de Motorola es un movimiento magistral si lo miramos desde la protección de patentes, pero también genera desconfianza entre los otros fabricantes. Aunque Google jura que llevará a Motorola como un negocio aparte, el antecedente de la retención de la liberación del código de Honeycomb sienta un precedente negativo.

¿Los fabricantes serán capaces de confiar en la palabra de Google? No dudo que en el discurso se mantengan alineados, pero también considero que existe demasiada incertidumbre sobre un posible trato privilegiado de Motorola como subsidiaria. Google ha sido muy inteligente al no apostar sólo por un fabricante --150 millones de usuarios lo avalan-- pero no han sido capaces de superar el problema de la fragmentación. Los dispositivos de Motorola podrían servir para poner orden en la casa, estableciendo el parámetro de actualización del sistema operativo. Por desgracia, esta decisión implicaría una ventaja competitiva en ventas que dudo que sea bien recibida por las otras empresas afiliadas al androide. Y ahí, en caso de descontento, estaría Windows Phone 7 Mango con los brazos abiertos para recibir a los despechados. Sólo es cuestión de esperar.