Una investigación titulada “Por qué la censura de la red durante los tiempos de inestabilidad política resulta en más brotes de violencia: Un experimento social de simulación de #UKriots”, fue publicada en el sitio de Social Science Research Network por Antonio A. Casilli de Telecom ParisTech y Paula Tubaro de la Universidad de Greenwich en Londres.

Afortunadamente este estudio es una más de las respuestas de distintos actores ante las delicadas declaraciones de David Cameron, acerca de la responsabilidad de las redes sociales en la exaltación de los distubios en Inglaterra la semana pasada. Pero nuevas declaraciones demuestran que Cameron esta perdiendo el piso al afirmar que los derechos humanos se han tergiversado de tal forma que minimizan las responsabilidades personales.

Cameron ha propuesto que Reino Unido creé su propia Carta de Derechos Humanos y que además los poderes de la Corte Europea de Derechos Humanos sean limitados. El director europeo de Human Rights Watch, Benjanin Ward, argumenta en The Guardian que esta medida va enfocada a proteger políticamente decisiones de la corte con poca aceptación popular, como por ejemplo, la sentencia de 4 años de cárcel para dos jóvenes que incitaron disturbios vía Facebook.

Ward, considera que esa carta ya existe, se llama Declaración Universal de los Derechos Humanos y además, señala que el discurso de Cameron ”corroe el respeto a los derechos humanos y el estado de derecho”. Estoy completamente de acuerdo, pero además, creo que el Primer Ministro desconoce por completo cómo es que funciona la comunicación en el siglo XXI, y por esto, su radical posición podría afectar -- no solamente a los ingléses--, sino al mundo entero al sentar un precedente de autoritarismo y opresión innecesario.

Esta breve investigación inicia planteando la cuestión de que al crearse un ambiente de pánico moral alrededor de la cultura popular (¡hello copyright!), se logra distraer y diluír la atención de las razones sociales que detrás de una explosión como los #Ukriots.

El estudio utiliza un modelo de Violencia Civil de Epstein para simular y comprender como funciona y se propaga la violencia. Este modelo estilo juego, utiliza solo un tipo de agente social (para evitar clasificaciones como looter) para entender como éste podría adoptar una expresión violenta al expresar disenso político.

Uno de los factores que influyen al agente, es su insatisfacción política, la cual crea un nivel de “queja” que lo lleva a convertirse un protestante activo o pasivo. Cuando el agente decide actuar, su proceder es determinado por el ambiente que lo rodea, es decir, si percibe presencia policiaca no lo hará. Pero si la policía esta presente pero el agente esta rodeado de un número significante de otros agentes activos, actuará. Los investigadores reconocen que la aparente simpleza de este modelo es completamente consistente con lo que sucedió durante los disturbios en Londres.


(En verde los agentes. Su nivel de descontento o queja se representa en tonos de verde. Los protestantes activos en rojo y los encarcelados en negro. La policía son los triángulos azules)

Cabe mencionar que uno de los factores considerados para contrarrestar la violencia civil es la legítimidad de un gobierno, junto con el hecho de que la forma en que escalan los conflictos sociales — contrariamente a lo que se piensa — no son un proceso acumulativo ni líneal, ya que esto depende de un factor llamado visión.

La visión de un agente es su habilidad para percibir en su territorio la presencia de señales como lo son policías y otros agentes en protesta. Las redes sociales (o la comunicación en red en general) amplifican la visión de un agente.


(*más visión significa menos censura)

Si el valor de visión es alto (como en una situación en donde las herramientas de redes sociales son accesibles y no estan censuradas), cada agente tiene información lo suficientemente completa para saber que esta sucediéndo, incluso en zonas remotas. Sí los medios de comunicación social son censurados, el valor de la visión es menor, y los agentes tienen un conocimiento parcial o nulo de su entorno, lo cual hace que se muevan al azar.

Según los escenarios experimentados con este modelo por parte de los investigadores, cuando la visión es igual cero, es decir que hay un nivel total de censura, los agentes se involucran activamente en un comportamiento violento y el disturbio se mantiene en su nivel máximo. Es decir: “entre más fuerte sea la censura, más alto será el nivel promedio de violencia endémica en el tiempo”.

En cambio, en la ausencia de censura los agentes que protestan (lo cual puede ser violentamente algunas veces), regresan a niveles de quietud. Es decir, que cuando los agentes tienen una visión total se presentan los niveles de violencia más bajos.

Las conclusiones de este paper son breves pero contundentes, entre las cuales sin duda destaca un párrafo que no solo el Primer Ministro de Inglaterra debería de leer, sino todos aquellos que se hacen llamar gobernantes:

Como lo ha mostrado un estudio de Klemens (2010) los brotes de rebeldía son más propensos a suceder debido a que las dificultades estan aumentando (la reciente crisis financiera parecer que tiene un rol que jugar aquí). La violencia civil también es influenciada por la pérdida de legitimidad de un gobierno — que en este caso es consistente con los poco populares recortes al presupuesto que David Cameron promovió, sin mencionar el reciente escándalo de hackeo de llamadas de Murdoch/News of the World.

El estudio concluye con algo que no tiene mucha ciencia pero sí mucho de eso que al parecer los gobernantes pierden cuando llegan al poder: sentido común.

...y posiblemente evitar cambiar los valores democráticos y de libertad de expresión por una sensación de seguridad ilusoria.

Censurar el acceso al internet, nunca deber ser una opción.

*Puedes descargar el estudio de SSRC

Imagen vía hozinga