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Personas malas hay en todos lados, lo que no parecía posible es que en el ámbito de Internet y tras ver en los últimos meses como se las arreglan los titulares de derechos de autor para conseguir sus intereses, podría haber personas aún más retorcidas. Quizá y en parte es lo que tiene llevar a cabo acciones que coartan la libertad de los usuarios en términos que podríamos llamar "estafa". Las famosas demandas colectivas a los presuntos usuarios infractores en las P2P tienen un nuevo filón entre un grupo de estafadores, los cuales se dedican a enviar cartas falsificadas a los ancianos exigiendo un dinero por delitos de copyright a cambio de eliminar el proceso judicial.

Como decía, este tipo de demandas originales eran hasta ahora lo más denigrante en cuanto a acusaciones por este tipo de delitos. En muchos casos se pedía "un dinero" con el que finiquitar la infracción sin pasar por los tribunales. Demandas que se contaban por cientos de miles en casos como el de The Hurt Locker o The Expendables, en los que solo se miraba una IP y se igualaba a una persona. Esto acabó en situaciones tan surrealistas como el envío de las cartas de citación a un ciego por descargar porno en la red o a un fallecido por descargar durante varios años.

El caso que nos ocupa se desliga de la industria del copyright, pero tiene su origen de ser en estas acciones. Al parecer, las demandas colectivas han traspasado la frontera en Estados Unidos instalándose en Canadá. Cientos de estas demandas llevan un tiempo llegando a muchos hogares canadienses donde se les informa que han usado BitTorrent para descargar material con derechos de autor. Se les dice que tienen pruebas y que o bien pagan unos miles de dólares o se enfrentan a una batalla legal, es decir, mismo método que en Estados Unidos.

El problema ha llegado hace unos días cuando la policía de Vancouver ha advertido de cientos de denuncias de personas mayores a los que les ha llegado la carta, con la misma redacción que la "original", pidiendo el esquema de pago. La razón en todas es la misma, haciéndose pasar por titulares de derechos afirman que el destinatario ha sido capturado descargando porno. Uno de los ancianos denunciados lo ha contado así:

Abrí la carta y se me acusaba de descargar películas pornográficas a través de BitTorrent/P2P. En la carta me pedían 3.000 dólares para el 24 de septiembre y no ir a juicio. No voy a entrar en mi experiencia profesional, pero creo que conozco la ley y no soy idiota cuando se trata de tecnología en Internet. De hecho, se publican regularmente artículos que cubren la tecnología de intercambio de archivos

Están jugando con la persona equivocada. Tomé cartas en el asunto y me fuí directamente a la policía local. Mi sorpresa fue que allí ya habían recibido cientos de quejas acerca de estas cartas

Lo primero que ha hecho la policía en el país es mandar un mensaje informando a los ciudadanos sobre este tipo de estafas. Si hacerle este tipo de acciones a las personas mayores ya es despreciable, utilizar estos métodos es aún peor, ya que se valen del desconocimiento de muchos que pudieran caer en la trampa. En cuanto al método, habrá que añadirlo al ya conocido (en Estados Unidos están permitidas estas demandas colectivas) por la industria del copyright.