Los investigadores Michael I Norton, Daniel Mochon y Dan Ariely de Harvard Business School han publicado un estudio titulado “El efecto Ikea: cuando el trabajo lleva al amor" [PDF], que concluye que los productos que involucran cierto trabajo por parte de los consumidores, tienen más valor.

En una serie de estudios en donde los consumidores armaron cajas (con productos) de IKEA, doblaron origamis y construyeron sets de Legos, demostramos e investigamos las condiciones que rodean el término “efecto Ikea” - el incremento en la valoración de productos hechos por uno mismo. Los participantes vieron en sus creaciones *amateurs* — de productos hedonistas o utilitarios — un valor similar al valor de las creaciones de los expertos, y esperaban que otros compartieran sus opiniones. Nuestro relato sugiere que el trabajo lleva a un incremento de la valoración del producto, solo cuando éste, resultado en la completación exitósa de una tarea; pero cuando se construye algo y luego se destruye, o bien, fallan en terminarlas, el efecto IKEA se disipa.

Finalmente, mostramos que el trabajo incrementa la valoración de productos terminadas no solamente para los consumidores que profesan un interés por los proyectos tipo “házlo-tú-mismo”, sino también para aquellos que estan relativamente poco interesados.

Neoacademic hace un buen resúmen de los experimentos que se condujeron, para probar el efecto IKEA:

  1. Los participantes podían ensamblar una caja (con un producto) pre-ensambladade IKEA o solo inspeccionarla para después ofrecer un precio. Sí el precio era más alto que un precio asignado tendrían que pagar para quedárselo, de otra forma no podrían comprárla. Los participantes ofertaron un valor 62% más alto al set que ensamblaron que al que solamente inspeccionaron.

  2. El segundo experimento siguió la misma dinámica pero en vez de sets de IKEA, hicieron grullas y ranas de origami. El valor asignado de los origamis era igual, pero los participantes ofertaron 460% más valor a sus propias creaciones que a las que hicieron otros.

  3. En este experimento los participantes trabajaron con modelos con Legos en parejas y ofertaron valores sobre sus propias construcciones y las de su compañero de equipo. Los particpantes recibían un set de Lego listo para ser armado de cero, pre-ensamblado o armado, este último con el fin de que fuera deconstruído. Todos asignaron más valor a sus sets que a los de sus parejas, los sets que se destruían solo fueron valorados un poco mas que los pre-ensamblados.

  4. Los participantes construyeron nuevamente un producto de IKEA, pero a algunos de ellos se les pidió que se detuvieran a la mitad del proceso de construcción. Como era de esperarse, los productos que no se terminaron de armar se valuaron más bajo que los que otros.

Aunque esta investigación es de orientación puramente comercial y esta enfocada a la búsqueda de nuevas formas de satisfacer a consumidores, y de hecho, ayudar a compañías a considerar la opción de ofrecer productos que produzcan un efecto IKEA en sus clientes; sus conclusiones son definitivamente muy interesantes para explicar el hecho de que las motivaciones de la gente para crear algo, no necesariamente tienen que ver con el éxito o el dinero, sino con experiencias.

El efecto IKEA es entonces la valoración que resulta de la dedicación o experiencia personal en relación a un producto. En este caso, armar algo personalmente, incrementa el valor de tal objeto. Aunque en una dirección contraria a la del consumismo masivo de IKEA -- la línea de pensamiento del estudio, nos ayuda a comprender mejor la fuerza del movimiento de fabricación personal apoyado por herramientas como las impresoras 3D y técnicas DIY, que muchas veces toman lugar en hackerspaces o espacios comunitarios dedicados a incubar la creatividad amateur.

Al terminar de leer el estudio lo primero que me vino a la mente fue el movimiento de “Tiny House” (Casa Chiquita), el cual desde la crisis económica del 2008 ha cobrado más fuerza principalmente en Estados Unidos — y especialmente entre los jóvenes — debido a que además de que reduce costos, permite la cada vez más díficil posibilidad de comprar un terreno para dedicarse a construír una espacio de vivienda propio, en todos los sentidos.

Les dejó aquí el trailer de un documental que estará listo el próximo año acerca del movimiento de mini-viviendas, sin duda, una inspiradora muestra del efecto IKEA.

Imagen vía midorisyu