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Otra vez la letra pequeña y otra vez un usuario en la red han destapado una de las prácticas más injustas que se recuerden con los usuarios de GPS en Estados Unidos. La historia comienza cuando un usuario, Jonathan Z., recibe un correo de Onstar, subsidiaria de General Motors y una de las empresas más importantes de GPS y sistemas de red avanzadas para el coche, donde se le informaba de un cambio de políticas. Al hombre le dio por leer la extensa carta y sus condiciones descubriendo que entre las mismas se encontraba el seguimiento de todos sus datos (matrícula, velocidad, localización por GPS) aún cuando se ha cancelado el servicio. No sólo eso, Onstar se reserva el derecho de la venta a terceros de la información personal de cada usuario incluyendo el envío a las agencias gubernamentales.

La entrada publicada en su blog corrió como la pólvora en la red con otros cientos de usuarios alarmados con la noticia. Pensemos que Onstar es una compañía que en Estados Unidos cuenta con una base de clientes de seis millones actualmente. La compañía permite entre sus servicios avanzados una comunicación en red por suscripción de vehículos de seguridad, registros de velocidad, manos libres, sistemas de diagnóstico a distancia o incluso aviso al usuario sobre el cinturón de seguridad (si lo lleva o no).

El hombre cuenta cómo la compañía especifica en los términos que continuará con la recolección de datos y venta de la información personal incluso después de cancelar el servicio a menos que específicamente el usuario cierre la conexión de datos manualmente después de cancelar el servicio.

¿Y para qué se reserva el derecho de venta de estos datos? El usuario plantea una serie de dudas que tienen su lógica. Onstar podría decir que con estos datos en poder de los departamentos de transporte se podría mejorar la seguridad en las carreteras o para emergencias. Claro que también estos datos podrían ser ofrecidos por una gran cuantía a:

  • Policía de tráfico: con la que se podría obtener los datos de cada conductor con infracciones de velocidad. Desde una mayor recaudación por multas hasta el establecimiento y mejora en los controles de seguridad.
  • Tiendas, negocios y marketing: la compañía puede "ceder" la información a los grandes comercios tipo Wall-Mart identificando a los usuarios en sus estacionamientos y lugares más frecuentes y poder establecer así "puntos calientes".
  • Agencias gubernamentales: seguimiento de sospechosos o cualquier persona que estuviera bajo una investigación, aunque en este caso cualquier usuario de su red podría ser un objetivo.
  • Empresas y terceros: cualquier empresa o persona podría solicitar los "servicios" de Onstar para llevar a cabo un seguimiento personal de alguien.

¿Y qué dice la empresa a todo esto? Pues según ha dicho Onstar al cabo de unas horas, la recopilación de datos aún cuando se ha finalizado la suscripción se debe a "hacer más fácil una vuelta a los servicios de los usuarios". Además, Adam Denison, portavoz de la filial, alega que actualmente no venden información a nadie, aunque se reservan el derecho a hacerlo:

Lo que ha cambiado es que si desean cancelar el servicio vamos a mantener la conexión a menos que el usuario lo especifique. La conexión continuará para que sea más fácil volver a inscribirse en el programa. Esta política refuerza el derecho de la compañía a vender los datos ya que muchas organizaciones solicitan periódicamente nuestra información.

Por ejemplo, estos datos pueden ser utilizados por el Departamento de Transportes para conseguir datos específicos sobre el tráfico en una autopista

Como decía Jonathan Z. la empresa acabó desarrollando la tesis del "buen uso" de los datos. Claro que no desmintió que los mismos pueden ser utilizados para cualquier propósito, casos penales y civiles o de cualquier otra índole.