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Entre los retos a los que se enfrentan los diseñadores de circuitos integrados encontramos la miniaturización de éstos (para aumentar la escala de integración) y la utilización de materiales orgánicos que permitan la obtención de dispositivos que no perjudiquen al medio ambiente y, por tanto, sean sostenibles. Aunando estos requisitos, ThinFilm Electronics y PARC (el centro de investigación de Xerox de Palo Alto, California) han presentado un prototipo que conjuga estos dos requisitos en un dispositivo que, además, se fabrica "imprimiéndolo" por lo que la producción de estos chips podría hacerse en grandes cantidades (como si de papel continuo se tratase) a un precio muy reducido.

ThinFilm Electronics es una compañía que se dedica al diseño y fabricación de componentes electrónicos, cuyo principal cliente es la industria juguetera (para los que desarrollan memorias de unos 20 kilobytes de almacenamiento para juguetes y juegos) pero, gracias a la colaboración con PARC, han comenzado a utilizar transistores para añadir ciertas funcionalidades a sus chips de memoria para que, por ejemplo, puedan evolucionar hacia el desarrollo de sensores o etiquetas inteligentes. Gracias a la extrema delgadez e integración conseguida por ambas compañías, el chip resultante es tan barato y simple que se puede fabricar imprimiendo grandes rollos puesto que está formado por una base plástica en el que se depositan capas de plata y otros metales (que se depositan como si de tinta se tratase) con un espesor de de decenas de nanómetros.

Con este sistema de fabricación, que recuerda a una imprenta tradicional, se pueden conseguir tiradas que oscilen entre 0,5 y 3 millones de circuitos de una sola tirada a un coste mucho menor que la fabricación de circuitos sobre silicio, eso sí, las capacidades del dispositivo son muchísimo menores porque además de varios transistores y algo de memoria, éste no da mucho más de sí.

¿Y qué se puede hacer con un rollo de medio millón de circuitos? Si tenemos en cuenta que nos encontramos con un circuito simple que posee una memoria, estaríamos delante de unos sistemas de almacenamiento muy básicos que podrían servirnos para desarrollar múltiples aplicaciones con un coste de apenas unos céntimos de euro por unidad. Según la compañía, este circuito podría ser utilizado para realizar un etiquetado de productos en un almacén (al estilo de RFID) o para etiquetar productos biológicos (como alimentos) con un chip que es perfectamente compatible (al estar realizado sobre una base plástica). De hecho, podría servir de interfaz con sistemas mucho más complejos si se utilizase como adaptador (por ejemplo como base para añadir la tecnología NFC a un terminal móvil que no la tenga).

Según Davor Sutija, director ejecutivo de ThinFilm Electronics, esperan poder añadir sensores inteligentes a este dispositivo a finales de 2012, convirtiendo este prototipo en un circuito sensor de baja potencia y coste reducido. El tema del precio es importante puesto que, aunque los circuitos basados en el silicio son baratos, su precio hace que no sean productos de "usar y tirar", sobre todo el campo del RFID.

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De todas formas, este chip aún está en una fase muy temprana porque, por sí mismo, no es capaz de transmitir señales (sin ser estimulado previamente) puesto que carece de fuente de alimentación pero, en un futuro, podría evolucionar hasta obtener sistemas que transmitan información (etiquetas electrónicas para almacenes, etiquetados de productos alimenticios, NFC, etc), pero el camino iniciado augura bastantes posibilidades para el desarrollo de nuevos sistemas.