El único motivo que tenía para ver Person of Interest, la nueva serie de J.J. Abrams, era la presencia, como co-protagonista de Michael Emerson, mejor conocido como Benjamin Linus, el manipulador personaje que le catapultó a la fama en Lost. El hecho de que Jonathan Nolan, hermano de Christopher Nolan y co-guionista de varias de sus películas, fuese el creador de la serie, era un buen motivo para hacerse ilusiones. Hasta que vi el piloto.

La historia nos sitúa en Nueva York, ciudad en la que John Reese (Jim Caviezel), un indigente que es mucho más de lo que parece a simple vista. En realidad, se trata de un antiguo agente de la CIA. Un hombre que ha roto con su pasado pero que no ha olvidado su entrenamiento como agente especial y que es capaz de acabar, él solito, con cuatro hombres armados. Un día, tras un altercado en el metro, un misterioso millonario llamado Finch (Michael Emerson) le ofrece un trabajo: ayudarle en su cruzada contra el crimen de Nueva York. En principio Reesee rechaza el trabajo pero Finch no es de los que acepta un no por respuesta y no tardará mucho en hacerle cambiar de opinión.

Nueva York es una ciudad con más de ocho millones de habitantes, su índice de criminalidad es muy alto, hay gente entrando y saliendo en todo momento, es un crisol de culturas … por ello es la ciudad que nunca duerme ¿Cómo consigues vigilar a tanta gente en continuo movimiento? Pues a través de una suerte de Gran Hermano que todo lo ve, todo lo escucha y todo lo analiza. Finch trabajaba para el gobierno y tras el 11-S diseñó un programa de seguridad para prevenir ataques terroristas. Ahora ya no trabaja para ellos, es más, todo el mundo lo da por muerto, pero tiene acceso a la máquina, ya que dejó una “puerta trasera” para poder sacar información. La máquina analiza los datos que recopila y crea dos columnas, una con amenazas serias y otra con casos irrelevantes que borra al cabo de 24 horas. Finch tiene acceso a esos casos descartados, gracias a los números de la seguridad social. La misión de Reese, respaldado por el dinero y los conocimientos del genio informático, es ayudar a las personas inocentes que aparecen en la columna de irrelevantes. Ojo, que en esa lista de no relevantes, unos son víctimas pero otros son los instigadores de los crímenes, por lo que tendrá que tener cuidado y averiguar a tiempo de si está tratando con un criminal o con un inocente. Cada semana tendrán un caso, estructura típica del procedimental estilo CSI.

La premisa hace aguas por todas partes, rozando el ridículo. Ese supersistema de vigilancia conectado a todo pero con un brecha de seguridad. Ese héroe herido por un pasado que desde el minuto dos me puedo imaginar, esa detective resolutiva y dedicada que perseguirá a su presa sin descanso, esa ciudad populosa llena de malos muy malos y buenos muy buenos. Me esperaba mucho más de Nolan.

En cuanto a los personajes, desde el piloto sabemos que ambos son seres heridos, que han perdido a alguien y que debido a ello, necesitan esta cruzada contra el mal para espantar sus demonios. A través de sus conversaciones y de los flashbacks iremos conociendo el pasado de estos dos antihéroes. Reese es tan arquetipico que carece de interés porque no hay misterio. El personaje de Caviezel tampoco da para mucho. Perdió a su novia, está resentido, era muy bueno en lo que hacía, no quiere volver a cometer las atrocidades del pasado, busca la redención y, ridículo hasta lo absurdo, dispara a las piernas para no matar. Lo mejor de la serie es Finch pero no puedes levantar un drama de cuarenta minutos en torno a un secundario, es imposible. Finch es un hombre al que todo el mundo da por muerto, tiene una leve cojera, es reservado, elegante y muy brillante. Parece que sus recursos no tienen límite y sabe como hacer uso de ellos.

La serie resulta previsible, insípida; pero reconozco que saben resolver las escenas de acción y que Michael Emerson está muy bien en su papel. Claro que ya sabíamos que él no sería el problema. El problema es Caviezel, un actor que pudo llegar a ser una estrella pero que no pasó de promesa. Su interpretación es inexpresiva y vacía. Podrían haber elegido a cualquier otro actor, Emerson tiene química con todo el mundo, pero es difícil darle la réplica a un palo reseco como Jim Caviezel.

Otros personajes que podemos encontrarnos en la serie son los de la inspectora Carter, interpretada por Taraji P. Henson, quien intentará averiguar la verdadera identidad de Reese; y el detective Fusco (Kevin Chapman) un policía corrupto que acabará trabajando para Reese como informador.

El piloto resultó decepcionante, tal vez las expectativas estaban muy altas, pero esperaba más de esta serie y me encontré con un procedimental básico que no me dice nada nuevo ni aporta cosas al género. El capítulo no engancha, no emociona y no encuentro ningún motivo para continuar viendo esta serie. Como soy compasiva y entiendo que los pilotos son una cosa aparte y siempre hay que darles otra oportunidad a las series, vi el segundo episodio; y para asegurarme totalmente de que debía archivarla en el olvido, vi el tercero. No hay interés en la serie de Jonathan Nolan. No merece la pena perder el tiempo con ella. Hay estrenos más estimulantes esta temporada como Pan Am, A Gifted Man, Homeland o American Horror History.

Foto: GonzoGeek