Project_Mercury-Mercury_Seven-Astronauts

El martes pasado se cumplían 54 años del lanzamiento del Sputnik I, un hito que supuso el inicio de la conquista del espacio y que puso a la Unión Soviética a la vanguardia al adelantarse a Estados Unidos. Una vez puesto en órbita el satélite y, en sucesivos lanzamientos, poner en órbita animales (aunque no todos regresaran con vida), las dos superpotencias se plantearon el siguiente desafío: lanzar un hombre al espacio y, lógicamente, que regresase con vida. Un año y tres días después del lanzamiento del Sputnik I, Estados Unidos daría luz verde a uno de sus proyectos míticos, un proyecto que tenía como objetivo la formación del primer equipo de seres humanos que viajase más allá de la atmósfera terrestre: el Proyecto Mercury.

El Proyecto Mercury arrancó el 7 de octubre de 1958 con una duración estimada de 4 años y 8 meses en los que había que tomar la delantera a la Unión Soviética y abordar la construcción de una nave segura que permitiese a un hombre llegar vivo a hasta la órbita terrestre, sobrevivir a las condiciones extremas del espacio (vacío, cambios de temperatura y radiación) y, finalmente, sobrevivir a la reentrada en la atmósfera a alta velocidad protegiéndose de las altas temperaturas de reentrada mediante el desarrollo de sistemas de protección térmica.

Además de estos objetivos, que eran bastante ambiciosos, el proyecto marcaba algunas pautas básicas y requisitos que acotaban mucho más el problema:

  • Seguir el enfoque más simple y, sobre todo, fiable para el diseño del sistema
  • Los cohetes de lanzamientos desarrollados debían reaprovecharse para colocar la nave en órbita
  • Había que establecer un programa de pruebas progresivo que permitiese ir alcanzando pequeños hitos
  • La nave debería estar equipada con un sistema de escape que permitiese separar la nave del vehículo de lanzamiento en caso de fallo inminente
  • El piloto debía tener la capacidad de controlar la nave manualmente
  • La nave debía estar equipada con un sistema de retrocohetes para proporcionar el impulso necesario que llevase la nave espacial fuera de órbita
  • La nave debía estar preparada para aterrizar sobre el agua

Con dichos objetivos y este catálogo de requisitos, los ingenieros de la NASA comenzaron a trabajar en el desarrollo de la cápsula Mercury pero, además de la labor de ingeniería, la NASA se encontraba con otro reto: encontrar al equipo de hombres que saldrían al espacio montados en esta nave. De un grupo de 110 pilotos militares de las Fuerzas Aéreas, la Armada y los Marines, siete fueron los elegidos para las misiones del Mercury que, tras ser presentados a la opinión pública el 9 de abril de 1959, se convertirían en auténticas celebridades: Alan B. Shephard, Virgil I. Grissom, Gordon Cooper, Walter Schirra, Deke Slayton (apartado del proyecto por una afección cardíaca), John Glenn y Scott Carpenter que serían los primeros siete astronautas (aunque en principio los iban a llamar argonautas) de Estados Unidos.

La cápsula Mercury, diseñada por Max Faget y el Grupo de Trabajo Espacial de la NASA, contaba con 1,7 metros cúbicos de espacio habitable, es decir, lo suficiente como para que cupiese uno de los astronautas y en su interior había 120 controles: 55 interruptores eléctricos, 30 fusibles y 35 palancas mecánicas. Aunque los astronautas eran experimentados pilotos con bastantes horas de vuelo (tanto de aparatos de prueba como en pilotaje de combate), los ingenieros de la NASA eran reacios a dejarles controlar la nave y apostaban por el control desde la Tierra y la automatización de los procesos. Sin embargo, los astronautas, con el mítico John Glenn a la cabeza, solicitaron controles manuales para los primeros vuelos orbitales, control para el reingreso y, además, una ventana mucho más grande (como la de un caza de combate).

Mercury-capsule

Se ordenó la producción de 20 naves a la McDonnell Aircraft Company. Las números 10, 12, 15, 17 y 19 nunca fueron utilizadas, las números 3 y 4 fueron destruidas en vuelos de prueba sin tripulación, la número 11 se hundió en el Atlántico (y se recuperó 38 años más tarde) y el resto se fue utilizando, incluso más de una vez con modificaciones, como la 2 y la 15.

El programa realizó 20 ensayos sin los astronautas, aunque en cuatro de ellos se lanzaron simios y en uno de ellos un maniquí con un respirador (para evaluar el funcionamiento del sistema de aire):

  • Sam, un macaco Rhesus, fue lanzado el 4 de diciembre de 1959 en el cohete Little Joe 2 a 85 km de altitud
  • Miss Sam, otro macaco Rhesus, se lanzó al espacio el 21 de enero de 1960 en Little Joe 1B a 15 kilómetros de altitud
  • Ham, un chimpancé, fue lanzado el 31 de enero de 1961 en el Mercury-Redstone 2 en un vuelo suborbital
  • Enos, un chimpancé, fue lanzado el 29 de noviembre de 1961 en el Mercury-Atlas 5 en un vuelo que dio 2 vueltas a la Tierra

En cuanto a nuestros protagonistas, los 7 elegidos protagonizaron los distintos vuelos de prueba del programa y, posteriormente, se convertirían en referentes en la NASA formando parte en misiones posteriores:

  • Alan Shepard fue el primer americano en viajar al espacio en mayo de 1961
  • Virgil "Gus" Grissom voló el 21 de julio de 1961 (y moriría durante las pruebas de lanzamiento del Apollo 1)
  • John Glenn fue el primer americano en orbitar la Tierra el 20 de febrero de 1962 aunque para esa fecha los soviéticos ya habían realizado varias misiones orbitales
  • Malcolm Scott Carpenter voló el 24 de mayo de 1962
  • Walter Marty "Wally" Schirra volaría el 3 de octubre de 1962
  • Leroy Gordon "Gordo" Cooper lo haría el 15 de mayo de 1963, siendo el último vuelo de una nave Mercury (justo al mes siguiente, los soviéticos lanzaron a la primera mujer al espacio, Valentina Tereshkova)
  • Donald Kent "Deke" Slayton fue apartado del proyecto en 1962 por una afección cardíaca pero volvió al servicio activo en 1972 para participar en las pruebas entre la Apollo y la Soyuz soviética en 1975.

Al acabar el proyecto, algo cambió en Estados Unidos. El presidente Kennedy había anunciado al Congreso, en 1961, la meta de llevar a un estadounidense a la Luna (y traerlo de vuelta sano y salvo). En 1963, de los 2.500 técnicos que trabajaban en el proyecto Mercury, tan sólo quedaban 500 y el resto se había trasladado a los programas Gemini y Apollo (proyectos con los que la NASA, al fin, logró adelantarse a los soviéticos) pero eso llegaría poco tiempo después.

Por cierto, la historia del proyecto Mercury quedó inmortalizada en la película The Right Stuff de Philip Kaufman

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