La noticia viene de primera mano. Pedro Huerta, director de contenidos del dispositivo Kindle, comentó en una videoconferencia realizada en la Feria del Libro de Santiago de Chile que, en el plazo de 18 meses, Argentina, Chile y Brasil tendrán su propia tienda on line de Amazon.

Sí, leíste bien amigo argentino, chileno o brasileño, que te acostumbraste a comprar en las tiendas norteamericanas o europeas con una moneda que no era la tuya, segundos antes de empezar a rezar para que el correo pusiera en tus manos aquel CD, DVD o libro, con un retraso no mayor al año. En mi caso, hace tres meses que estoy esperando que un libro de David Foster Wallace -inconseguible en Argentina- atraviese todo el Atlántico y se suba de una buena vez a mi mesa de luz. Esa travesía debería haber demandado 15 días, según el bonito anuncio que apareció tras tipear mi número de tarjeta de crédito. Bueno, se supone que todo eso quedará en el pasado con la apertura de las filiales sudamericanas. ¿O no?

Volvamos al anuncio de Huerta. En aquel momento pasó casi inadvertido, porque en la sala donde se realizó la videoconferencia, no había más de 70 personas. Pero luego, Germán Echeverría, socio fundador de Editorial Autores de Argentina realizó un interesante análisis en el blog Pulso Social sobre la influencia que puede tener la llegada de un gigante a escala mundial como Amazon para las pequeñas casas editoras, y allí retomó la noticia.

Pues bien, no hay más datos oficiales que esos. El blog argentino especializado en la temática, El Club del e-Book difundió los alcances del lanzamiento y ofreció algunos datos interesantes sobre los puntos bajos de la tienda -analizando el antescedente español, donde allí abrieron recientemente-:

El principal problema es la falta de un catálogo de obras en español, tanto en papel como en formato electrónico. De los 800.000 títulos en eBook que tiene Amazon.com, sólo el 1.5% es en castellano. En papel las cosas no están mucho mejor, con 23 millones de libros en el idioma de Shakespeare y 2.7% en el de Cervantes.

Echeverría, como dijimos, también sostiene que la empresa de Jeff Bezos no la tendrá para nada sencilla en América del Sur:

El gran desafío latinoamericano para Amazon será replicar su fórmula exitosa encontrándose con un mercado menos maduro, con menor poder de compra, donde el libro digital aún tiene porcentaje muy bajos en el mercado editorial y es por muchos desconocido, con una cantidad de títulos digitalizados infinitamente menor y con editoriales menos profesionales, donde el precio de los e-readers en relación a los salarios es mucho más alto, donde rige una ley del precio fijo que impide los grandes descuentos en los precios de venta de los libros y donde existe una población menos acostumbrada a pagar por contenidos digitales.

Y hay más preguntas:

¿Cómo se aggionarán a las leyes regionales, ya que por ejemplo, Argentina cuenta con una cámara de editores muy fuerte, con normas legales que los protege?
¿La tienda también ofrecerá productos electrónicos?
¿Logrará el cliente mejoras en los precios?
¿Despegarán en estos países las ventas de dispositivos como el Kindle Fire?
¿Mejorará la calidad y la cantidad de e-books?

Mientras espero sentado que llegue el librito de Foster Wallace, tengo tiempo para preguntarle al amable lector sudamericano: ¿comprarías en Amazon si se instala en tu país?