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La conciencia es el problema más complejo al que se enfrentan la filosofía y la ciencia. Es una paradoja ya que por una parte no podemos dejar de ser conscientes en ningún momento y por otra parte no sabemos cómo definirla ni cómo aproximarnos a ella. El estudio de las situaciones en las que se administra anestesia puede acercarnos a desvelar el misterio de la conciencia.

La conciencia

Mientras la ciencia está empezando a abordar el problema de la conciencia, es la filosofía la que lo ha encarado con más determinación. El filósofo de la mente David Chalmers ha distinguido entre el problema fácil y el problema difícil de la conciencia. El problema fácil es muy complejo. Trata de averiguar cómo el cerebro genera la conciencia, cuales son los correlatos neurales de la conciencia, qué ocurre en nuestro cerebro para ser conscientes, qué áreas están involucradas, qué es imprescindible que ocurra y en qué secuencia.

El problema difícil consiste en que no somos capaces siquiera de imaginar cómo una actividad neuronal, física, es capaz de producir fenómenos subjetivos y aparentemente intangibles. Está claro que la conciencia y los estados mentales son una actividad cerebral. Esto nos remite a un antiguo problema filosófico planteado por Descartes, el llamado dualismo mente-cuerpo: ¿son los estados mentales producto de la actividad neural? o ¿son los estados mentales los que producen la actividad neural? ¿son la misma cosa o son dos cosas distintas? En realidad son la misma cosa y, usando un símil, puede decirse que son dos caras de la misma moneda.

Ser consciente de, darse cuenta de, es su acepción más básica. Tener algo en mente. Otras definiciones se remiten a la anterior. Así, ser consciente de uno mismo (metaconciencia) es darse cuenta de lo que es yo y de lo que es ajeno.

Varios experimentos indican que la conciencia es la actividad coordinada de una compleja red neuronal que incluye muchas áreas cerebrales. El olor de una manzana invoca otras propiedades del concepto manzana: su sabor, su forma, su color y finalmente su nombre y las situaciones que hemos vivido en relación con la manzana por citar solo algunas. Todas las áreas cerebrales involucradas se activan a la vez para ser conscientes de una manzana. Otros estímulos son percibidos y estimulan las áreas sensoriales, pero no llegan a alcanzar la conciencia, se desvanecen antes de ser conscientes.

La anestesia

El doctor Emery Brown es anestesista. Pero también es matemático estadístico. El electroencefalograma EEG es usado rutinariamente en las operaciones para monitorizar el estado del paciente anestesiado. Aunque después nadie analiza los datos. Para conocer las áreas que dejan de comunicarse durante la anestesia, se está comenzando a usar otra técnica adicional, la resonancia funcional magnética, fMRI. El análisis estadístico combinado de las dosis de anestesia suministradas, la conducta del paciente, las datos del EEG y los del fMRI abre nuevas vías de conocimiento. Entender cómo funciona la anestesia ayudará a hacerla más segura y efectiva con menores efectos secundarios. También ayudará a buscar nuevos tratamientos para el coma. Y ayudará a entender la conciencia.

La anestesia se ha usado durante más de 150 años, pero lo que provoca en el cerebro es un misterio. No se sabe en qué medida el estado inducido por la anestesia se parece al sueño o al coma producido por una lesión. ¿Se paran algunas partes o se pierde la comunicación entre los circuitos? ¿En qué se distingue la anestesia de la meditación o la hipnosis? ¿Qué pasa en el cerebro en la transición del estado consciente al inconsciente?

La anestesia general es un coma reversible inducido por las drogas

Sabemos que puedes entrar y salir de la anestesia con seguridad, pero todavía no podemos decir cómo funciona

La neurociencia siempre ha sacado provecho de los experimentos naturales: pacientes que sufren lesiones o ictus y pierden facultades. Al famoso paciente HM le extirparon el hipocampo y dejó de formar nuevos recuerdos lo que nos ayudó a comprender mejor la memoria. Paul Broca investigó el cerebro de pacientes que no podían hablar y descubrió el área de Broca vital para la generación del lenguaje. Los anestesistas realizan estos experimentos todos los días produciendo pérdida de la percepción de dolor, atención, memoria y capacidad de movimientos. Y los efectos son distintos según las dosis administradas.

Empezamos a darnos cuenta de de que las partes del cerebro no se apagan a la vez. Hay una jerarquía, una secuencia.

Lo mismo ocurre cuando las drogas se desvanecen. Típicamente, las funciones más básicas se recuperan antes - vuelve la respiración, y luego, cuando las áreas del tronco cerebral que controlan la salivación y los conductos lacrimales reviven, la boca del paciente se llena de saliva y sus ojos de agua. Tragan y tosen cuando las áreas que controlan las sensaciones de la garganta se vuelven activas. Finalmente mueven los ojos y entonces intentan responder al mundo exterior. Más tarde la somnolencia desaparece y las funciones más complejas del cerebro se recuperan.

La experiencia parece indicar que los sentidos no se desactivan, los estímulos visuales y auditivos siguen llegando al cerebro, pero no se procesan de forma que lleguen a ser conscientes. Los patrones de las ondas cerebrales en pacientes anestesiados se parecen a los producidos por una crisis epiléptica o los de los comas profundos. Por otro lado, la anestesia en bajas dosis se parece al estado de somnolencia previo al sueño. Aunque es posible llevar a los pacientes a un estado de inconsciencia tal que el EEG es prácticamente plano, en la mayoría de los casos se alternan en el EEG picos de actividad con periodos de relativa inactividad que pueden durar minutos. Unos medicamentos producen unas ondas lentas y regulares en zonas amplias del cerebro, mientras que otros generan oscilaciones rápidas y regulares en ciertas áreas. Dado que habitualmente se suministra un cocktail de drogas, los efectos se superponen, pero todo parece indicar que las distintas partes del cerebro dejan de comunicarse.

Pero estudiar los efectos de la anestesia tiene un problema: puede ser letal si se realiza fuera del quirófano. El EEG se utiliza habitualmente pero el aparato de fMRI es muy grande y necesita su habitación propia. La solución llegó reclutando voluntarios que habían sufrido una traqueotomía. En el caso de una emergencia causada por la anestesia dentro del escáner, pueden ser intubados para mantener la respiración.

También se está estudiando a pacientes con epilepsia que llevan electrodos implantados en el cerebro durante días. Esto se hace para detectar los focos epilépticos con precisión y extirpar solo el origen de las crisis epilépticas. Cuando son anestesiados, estos electrodos recogen el comportamiento eléctrico de las áreas en las que están implantados. Los electrodos recogen un área pequeña comparada con el fMRI o el EEG, pero su registro es mucho más fiel.

La conciencia es un problema que muchos científicos no quieren abordar. En su lugar prefieren hablar de estados de alerta o de atención. Pero estudiar los estados anómalos nos puede llevar a entender la conciencia: la resolución del problema fácil nos puede ayudar a comprender o al menos a plantear el problema difícil.