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En unos días, si no es que ya sucedió este mismo fin de semana, Televisa estrena un nuevo reality show. Ya agotaron el tema de los cantantes, los bailarines, los Big Brothers, los cantantes que bailan, los bailarines que cantan con ex-Big Brothers y otras combinaciones curiosas. ¿Quiénes son los protagonistas para esta nueva ocasión? Los imitadores.

Mientras tanto, del otro lado de espectro, a unos cuantos canales de televisión abierta, está TV Azteca que también prepara su nuevo reality. ¿Con qué tema innovador competirá por el favor del público mexicano en el horario premium de los domingos? Adivinaron: con otro concurso de imitadores.

Irónico. Y aburrido.

Esa relación de "competencia" entre las dos mayores empresas de televisión abierta en México es recurrente. Desde hace años, por ejemplo, cada Navidad o Año Nuevo, no recuerdo bien, ambas televisoras transmiten Titanic. Sí, estimado lector: ambas televisoras transmiten en el mejor de sus horarios la misma película durante quizá cuatro horas con la sincronía digna de una Olimpiada. México llora en masa la muerte de Jack Dawson, cada año, a la misma hora, por los mismo canales. De esa manera, el televidente solo tiene los cortes comerciales como diferenciador para elegir entre un canal u otro.

La verdad es que a estas alturas la pregunta sobre quién imita a quién pierde sentido porque para efectos prácticos ambas, Televisa y TV Azteca, son una cosa y la misma: un gran derroche de recursos para diseñar la peor programación posible de la misma manera, día con día, con sus realities, partidos de fútbol, talk shows, noticiarios, de una forma tan cínica como pusilánime.

¿Por qué hablamos de esto? Sucede que estos días las autoridades mexicanas sopesan permitir la compra de la mitad de las acciones de la operadora telefónica Iusacell por parte de Televisa, siendo la primera una propiedad de Televisión Azteca (Grupo Salinas). De aceptarse la compra, Televisa y TV Azteca cerrarían una alianza sin precedentes para las telecomunicaciones en México. El nuevo monstruo resultado de la fusión solo confirmaría con papeles y acciones bursátiles lo que arriba les contaba, que no son dos cabezas sino una muy peligrosa y lista para engullir todo a su paso con un poder multiplicado.

Por supuesto, los iguales no se atraen. Por eso Carlos Slim dueño de Telmex e incontables cosas más, a través de Dish y su soció MVS Comunicaciones, envió un comunicado de lágrimas titulado "Televisa y TV Azteca ¿Del duopolio al monopolio?". Vamos con el primer punto:

1. Con independencia de su evidente dominancia en la televisión abierta, la autorización otorgaría a TELEVISA otra plataforma más de televisión de paga (TotalPlay), que se sumará a Cablevisión, a Sky y a sus adquisiciones recientes Cablemás, Cablevisión Monterrey, Bestel y la fibra óptica de la CFE, todas ellas autorizadas por la actual administración, lo que acrecentaría su ya desproporcionada participación en el mercado de la televisión de paga en el país.

La frase "desproporcionada participación" tiene su gracia toda vez que quien lo dice es en realidad uno de los principales monopolios de Latinoamérica y como tal responsable importante del atraso de México en comunicaciones, con todo y la banda ancha insignificante. La afirmación es válida sin embargo. Vamos con el resto:

2. El duopolio concentrado en IUSACELL se convertiría en la única empresa autorizada por el gobierno para ofrecer "Cuádruple Play"(Voz, Video, Datos, Fijo y Móvil), con lo que sería imposible una competencia justa.

3. Televisa y TVAzteca han impedido a DISH México anunciarse en sus canales de televisión abierta y en los demás medios de comunicación que ellos controlan.

4. Televisa condiciona la retransmisión de sus canales abiertos a la compra obligatoria de 14 canales a precio fuera de mercado, mientras que TVAzteca ha negado a DISH sus señales.

5. Televisa utiliza artimañas jurídicas con lo que intenta eliminar a DISH como competencia.

6. El duopolio ejerce su poder de compra en la TV abierta para obtener exclusivas para la televisión de paga, como han sido los casos de la Copa del Mundo, las Olimpiadas y el Futbol Nacional.

7. Televisa y TVAzteca eliminaron los cinco canales que produce DISH México de todos los sistemas de la televisión de paga que controlan, dejando a millones de hogares sin alternativa y suprimiendo señales que les representan competencia.

Lo cierto es que el televidente mexicano de TV abierta y comercial no tiene opciones, solo una simulación de variedad televisiva estancada en los años 80, mediocre colección de imitación de series, programas de concursos, refritos y autoplagios. Los programas innovadores de la televisión mexicana pueden contarse con la palma de la mano.

Como bien dice John M. Ackerman en La Jornada:

las autoridades tendrían que tomar medidas definitorias para desmontar estos poderes oligopólicos que tienen postrada a la economía nacional, así como fomentar una verdadera democratización del acceso a la información...

Cuando las empresas tienen una vida tranquila, cuando no existe una competencia vigorosa, invierten menos, innovan menos y ven reducida de manera significativa su productividad. Ése es el problema principal con la economía mexicana hoy...

Así, una vez más se hipotecaría nuestro derecho a ser informados de manera plural y responsable en un momento histórico tan importante para el país.

La competencia en las telecomuniciones es una farsa vergonzante de frutos que hablan por sí solos, como "Laura", "Ventaneando" y una miserable estrategia de comunicaciones que inhibe la explosión de nuestro desarrollo tecnológico. La alianza TV Azteca-Televisa instalaría un monopolio más a la lista, con Telmex a la cabeza, otra vez en tiempo de elecciones.

El Internet basado en apertura, horizontalidad, transparencia, neutralidad, contratos peer-to-peer, parece tan avanzado en ideas comparado con los que dominan el panorama de las telecomunicaciones en México, que solo resta concluir que quienes toman las decisiones en este país y los lobbies que las coercionan viven en la prehistoria de la opinión única.

Fotografías: Funky64 y x ray delta one