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A principios de este mes os hablamos de una nueva propuesta del creador de SOPA, el congresista Lamar Smith, una vez que la regulación parecía que llegaba a su fin. PCIP, Protecting Children from Internet from Internet Pornographers, volvía a salir a la luz desde que se anunciara en el 2011. Hoy, a punto de entrar a debate por el Senado, la propuesta cambia a H.R. 1981, un título que nos recuerda drásticamente el libro de Orwell. El objetivo de la ley: controlar Internet amparado en la lucha contra la pornografía infantil.

El proyecto resulta igual de indignante y perverso que SOPA y PIPA, sólo que ahora se sirve de la lacra de la pornografía infantil en la red para intentar atacar directamente a la privacidad en la red y controlar el espacio digital. En otras palabras, para proteger a los niños, se escribe una regulación donde lo que se dice y lo que se hace podrá ser vigilado e intervenido durante 18 meses.

Lo increíble de esta propuesta es que llegue si quiera a debatirse, una regulación que se ampara en la vigilancia a los posibles pedófilos requiriendo a los ISPs a realizar un seguimiento de las IPs que se asignan a cada usuario y a registrar la información de estos durante 1 año y medio. Además, la ley no queda ahí, ya que también permitiría el acceso a los datos de tarjetas de crédito y cuentas bancarias.

Esto podría ocurrir sobre cualquier usuario sin necesidad de juicio ni causa probable. Con la ley aprobada, el gobierno simplemente tendría que solicitar una orden judicial o buscar un juez para que firme sin más.

Otro de los problemas que se le presenta a la propuesta es que la vigilancia se podría llevar a toda la actividad en la red de modo que una orden judicial puede ser emitida para otra investigación. Por lo tanto, los datos que recoge el proyecto de ley podrían ser utilizados no sólo para investigar posibles pederastas, sino que podría traspasarse a temas de copyright o investigaciones de cualquier índole paralelas.

H.R. 1981 es una versión de SOPA que varía en la forma intentando pasar bajo la lucha contra la pornografía infantil. Una propuesta que busca en los mismos términos que SOPA, vigilar la red argumentando de manera absurda la erradicación de la pedofilia.