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El día de tu cumpleaños te digo que he amado al rebelde que hay en ti, que siempre has sido una fuente de inspiración para mi, y que no me gustan los halos de divinidad a tu alrededor... Ya no rezaré por ti

Este primer tweet fue publicado la semana pasada por Hamza Kashgari, periodista y blogger de 23 años en Arabia Saudí. Un mensaje en Twitter al que le seguirían varios similares el día que se celebraba el nacimiento de Mahoma y que podría acabar con su vida tras la sucesión de acontecimientos. Tras el mensaje sobre su escepticismo religioso, una avalancha de denuncias de parte de la sociedad saudí contra el blogger, quién finalmente ha sido deportado a Arabia Saudí (tras su huida a Malasia) pidiendo su ejecución. Mientras, las organizaciones pro-derechos claman por la libertad de este joven a la vez que acusan a Malasia por su deportación.

Kashgari había huido del país a Malasia tras la indignación mostrada por miles de fieles. El joven vio como al cabo de unas horas habían respondido a su mensaje más de 30.000 personas pidiendo su muerte ante la blasfemia de su mensaje. Incluso se llegó a formar un grupo en Facebook con más de 13.000 adeptos a la ejecución del blogger.

El viernes y gracias a la Interpol, se detuvo al periodista en Kuala Lumpur y se le deportó este domingo a su país de origen donde podría enfrentarse a la pena de muerte castigo estipulado por blasfemar contra el profeta.

Hace unas horas ha sido el gobierno de Malasia el que se ha defendido de cualquier acusación por la deportación. El ministro de Interior Hishamuddin Hussein ha comunicado que la deportación a Arabia Saudí fue legal y que Malasia no puede ser vista como un refugio para nadie.

No voy a permitir que Malasia sea visto como un país seguro para los terroristas y aquellos que son buscados por sus países de origen, y tampoco que pueda ser visto como un lugar de tránsito.

Kashgari por su parte ya ha eliminado el tweet y ha pedido perdón por sus comentarios. Sus abogados alegan que el joven había obtenido una orden judicial para mantenerlo en Malasia. Aún así, finalmente fue deportado y el gobierno del país alegó que no recibió ninguna orden judicial.

Jennifer Park, periodista de la BBC, ha comentado que Malasia y Arabia Saudí no tienen ningún tipo de tratado formal de extradición, hecho por el cual los activista pro-derechos humanos acusan a Malasia de haber violado los derechos humanos internacionales.

Mientras, la propia Amnistía Internacional ha emitido un comunicado donde no han dudado en tildar a Kashgari como un "prisionero de conciencia". Por su parte, Human Rights Watch va mucho más allá acusando al gobierno de Malasia:

Si Kashgari es ejecutado en Arabia Saudí, el gobierno de Malasia tendrá las manos llenas de sangre.

Sea como fuere, la vida de este joven corre serio peligro por haber expresado públicamente su escepticismo religioso en la red y en un país donde la blasfemia al profeta es considerada como uno de los seis delitos contra Dios para el Corán. Delito que establece la pena de muerte contra el culpable.