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Posiblemente, esta sea una de las historias de amor geek más alucinantes que hayamos escuchado. La protagonista se llama Kaitlyn Trigger, directora de marketing de Rally.org y novia de Mike Krieger, co-fundador de Instagram. Ambos se conocieron hace dos años y medio y según cuenta Trigger, quería intentar acercarse al trabajo que consumía el tiempo de su chico. Sin conocimiento alguno de informática avanzada, la joven se propuso sorprenderle este San Valentín. Hoy, apenas dos meses de esa promesa secreta y tras muchas horas y días de sueño, Trigger ha aprendido a programar en Python y le ha construido Lovestagram, la aplicación "romántica" de Instagram.

Trigger tiene 27 años y su novio 26. Seguramente pocos los hubieran conocido hoy si no fuera por el tremendo éxito del que disfruta la aplicación fotográfica de Krieger. Ambos se conocieron en el 2009 y viven juntos desde octubre del 2010. Poco más de un año después de irse a vivir juntos, en diciembre del 2011, la joven decidió que quería compartir (y entender) las inquietudes del trabajo de su novio como programador.

EL único problema es que durante su etapa universitaria jamás tuvo clases de informática, razón por la cual pasaba por ser una usuaria con mínimos conocimientos avanzados, mucho menos de programación. Así que en apenas dos meses, Trigger se propuso estudiar programación y darle el mejor regalo de San Valentín para este próximo 14 de febrero.

Se descargó el libro Learn Python the Hard Way y comenzó la ardua tarea con esa fecha límite. El fin, una vez terminada las "lecciones", consistía en crear una aplicación móvil paralela a Instagram. Lovestagram sería una manera de tomar las fotos que has compartido en Instagram con una persona específica, una vez elegida, las fotos pasan a convertirse en un mensaje de San Valentín.

La idea me surgió hace unos meses durante una fiesta de unos amigos que se habían comprometido. Quería encontrar las fotos de Instagram que tenían en común y fue tremendamente complicado.

Cuenta la propia Trigger que tras entender Python lo complementó con un tutorial de Django con el fin de llevar Python online (utilizó Heroku). El tiempo de esta joven autodidacta: horas, días y largos fines de semana construyendo el sitio en secreto sin que Krieger sospechara nada.

Aprender a programar no es lo más difícil. El mayor desafío es encontrar la manera de encajar todo en una aplicación web. No hay ningún libro para eso. Luego tuve que aprender Photoshop para incluir los diseños personalizables, para mí, casi más difícil que aprender Python.

Hoy Lovestagram es una realidad. El usuario solamente debe acceder con su cuenta de Instagram, introducir el nombre de su pareja y elegir entre tres diseños para luego personalizar el mensaje y enviarlo.

Hoy no es 14 de febrero, la joven finalmente no pudo mantener en secreto su regalo debido a que hace unos días no encontraba la manera de finalizar correctamente la aplicación. Tuvo que pedirle ayuda a Krieger y le reveló la sorpresa. Cuenta Trigger que su novio no daba crédito al trabajo que la había llevado dos meses sin apenas dormir. También explica que la dificultad del proceso:

Es difícil estar noches enteras sin saber qué estás haciendo exactamente, sin ayuda. Más en una ciudad donde la mayoría de los hombres son ingenieros de software, no las mujeres. Posiblemente deberían existir clases específicas para mujeres que quieran programar, sería una solución a la brecha que existe actualmente aunque creo que el truco es no dejarse intimidar, no tener miedo.

EL primer mensaje de Lovestagram fue evidentemente el de Trigger para su chico. A la vez, su historia es posiblemente el mejor reclamo publicitario para lanzar la aplicación. Una historia de San Valentín Geek de esta aprendiz de programación en apenas dos meses…

Al igual que un filtro de Instagram, tu haces que mi mundo sea más hermoso…

Kaitlyn Trigger