La primera, y puede que única, temporada de Alcatraz se despidió con los capítulos Garret Stillman (1x12) y Tommy Madsen (1x13), los cuales anotaron su peor dato de audiencia desde su estreno, el pasado mes de enero. El final congregó a 4,7 millones de telespectadores y marcó un 1,5 en los demográficos de 18-49, la franja más importante. Estas cifras no son nada buenas, si tenemos en cuenta que Alcatraz se estrenó con más de diez millones de espectadores, vemos como ha perdido mucha audiencia en muy poco tiempo. Lo nuevo de J.J. Abrams no ha convencido, no ha sido el éxito que la cadena Fox esperaba y puede que la cancelen como ya han hecho con Terra Nova.

A partir de aquí tendremos spoilers

La misteriosa prisión

Series como Alcatraz, con una base de ciencia-ficción, que buscan construir su propia mitología y que están plagadas de misterios, tienden a tener una primera temporada errática porque encontrar el tono adecuado para contar la historia lleva tiempo. El espectador tiene que engancharse al misterio y a la mitología, también tiene que disfrutar con los capítulos autoconclusivos y con los personajes, tanto los principales como los secundarios. Alcatraz tiene ciertos puntos interesantes que, en caso de lograr una segunda temporada, podrían desarrollar, explotando así todo el potencial que ha estado aletargado durante los trece primeros capítulos.

Alcatraz fue dosificando sus misterios, gota a gota, semana a semana nos iban introduciendo nuevos datos para que iniciáramos un mar de conjeturas ¿cómo viajaron en el tiempo? ¿qué abren las llaves? ¿Qué pasa con la sangre? ¿Por qué Tommy Madsen mató al compañero de Rebecca? ¿Qué relación tienen Hauser y la Doctora Lucy Banerjee ? ¿Por qué el doctor Beauregard, nunca sale de la nueva cárcel? ¿Qué tenía en mente el Alcaide? Los guionistas tenían que darnos emoción, misterio y calidad; a la vez que sentaban las bases de una mitología que pudiese sustentar la serie al completo. Eso es un proceso lento y los espectadores, ansiosos de respuestas y espectacularidad, se aburrieron y se cansaron de esperar los fuegos artificiales.

Protagonistas aburridos, secundarios con garra

Otro de los fallos ha sido el trío protagonista ni Rebecca Madsen (Sarah Jones) ni el Doctor Diego Soto (Jorge García) ni Hauser (Sam Neill) parecen encajar y sus escenas se ven muy forzadas. Estos personajes, como protagonistas, resultan demasiado planos y previsibles. No hay brillo en los ojos de la joven agente, no hay auténtico cinismo ni pesadumbre en los gestos de Hauser, no veo emoción ni miedo en Diego Soto, de los tres el más limitado y arquetípico.

Neill, del que esperaba grandes cosas, porque es un actor de raza que lleva muchos años trabajando tanto en cine como en televisión me defraudó y hasta me sorprendió su sobreactuación. Hauser es tan previsible en todo momento, tan anodino en su aparente frialdad e indiferencia, tan fácil de comprender que no interesa. El papel de Neill debería estar más dosificado, poco aporta más que miradas con la ceja levantada y suspiros de agotamiento. Viendo Alcatraz no podía dejar de pensar en lo absurdo del personaje en si mismo porque me parecía increíble que un hombre de su avanzada edad estuviese corriendo por San Francisco como si nada. Seamos claros, Hauser debe tener, por lo menos 75 años, debería estar retirado o ser el hombre de negro que nunca o casi nunca se deja ver, algo así como el famoso Fumador de X-Files.

Sarah Jones, joven, atractiva y con talento. No obstante carece de carisma y su papel de Rebecca en la serie orbita entre el drama familiar y el misterio de su tío Ray, su abuelo Tommy y la muerte de sus padres; y su relación con Diego Soto y Hauser, con el primero hay colegueo con el segundo un constante tira y afloja.

A la hora de resaltar aspectos positivos de la serie me quedo con algunos de los personajes secundarios, ya que con dos pinceladas quedaron magníficamente definidos y dieron mucho juego durante la temporada. El mejor de todos ellos fue, sin ninguna duda, el alcaide James (Jonny Coyne); le siguen el Doctor Beauregard, Tiller y la Doctora Lucy Banerjee. Curiosamente todos ellos son del grupo del 63; reafirmando así mi idea de que los mejores momentos de Alcatraz son los flashbacks a la antigua cárcel donde vemos como era el día a día de los presos y como el alcaide jugaba con las vidas y esperanzas de todos ellos.

Y al final

Tuvimos una espectacular persecución de coches por las calles de San Francisco, algo que esperaba con ganas. Y un cliffhanger de altura. Punto. Tras trece episodios, Alcatraz se despidió enfrentando a Rebecca con Tommy, su abuelo y el asesino de su compañero. Se nota que no hay mucho amor en la familia Madsen porque Tommy no tiene ningún reparo en apuñalar a su nieta y dejarla tirada en el suelo. Eso si, creo que si Tommy quisiera de verdad matarla lo habría hecho.

Alcatraz no enganchó, no nos dio personajes memorables, no parecía tener muy claro que quería contar y nos dejó con más preguntas que respuestas. No digo que fuese una mala serie, podría mejorar si le dejasen tiempo pero creo que no se lo darán, así pues se queda en otro fallido intento de ciencia-ficción. Uno más que sumar a la lista encabezada por Falling Skies, Terra Nova, The River... este año no está siendo muy bueno para los estrenos, todos parecen naufragar sin remedio.